Mónaco
El príncipe Alberto II y la exnadadora olímpica Charlene Wittstock contrajeron matrimonio en dos grandes ceremonias. La civil que se realizó el 1 de julio y la eclesiástica tuvo lugar el 2 de julio en el patio del Palacio Grimaldi.
La pareja intercambió anillos de Cartier de una aleación blanca de oro-platino de 18 quilates. Alberto guiñó un ojo al deslizar la joya en un dedo de Charlene y esta mostró una sonrisa amplia cuando hizo lo mismo al príncipe.
La sudafricana parecía tener lágrimas debajo de su velo en el momento en que ocupó su lugar en el altar dentro del palacio principesco, donde se efectuó la ceremonia católica.
Entre los invitados importantes podemos mencionar al diseñador de Chanel, Karl Lagerfeld; el ex actor de James Bond, Roger Moore, y la ex primera dama francesa Bernadette Chirac, además de integrantes de las realezas europeas, jefes de estado, supermodelos y deportistas de clase mundial.
Miles de ciudadanos del principado aclamaban a la pareja real mientras observaban la ceremonia en pantallas gigantes instaladas afuera del palacio. La música de la boda estuvo a cargo del compositor francés Jean Michelle Jarre.
Entre otras personalidades que convergerían en el palacio principesco figuraban el presidente francés Nicolas Sarkozy, la gimnasta rumana Nadia Comaneci y la soprano estadounidense Renee Fleming.
El lugar es un castillo de la época del renacimiento italiano, donde ha residido durante siglos la dinastía Grimaldi, que gobierna Mónaco. Alberto, de 53 años, había eludido por mucho tiempo el matrimonio, tanto que muchos monegascos estaban resignados a que tendrían un príncipe solterón para siempre.
La Constitución incluso había sido modificada para garantizar la continuidad del linaje Grimaldi, una de las dinastías más antiguas de Europa, en caso de que Alberto jamás tuviera un heredero. El príncipe reconoce que tuvo dos hijos fuera del matrimonio pero solo su vástago legítimo podrá sucederlo.
A la ceremonia solo se autorizó el acceso a menos de 8,000 ciudadanos y acompañantes al Rocher, el promontorio rocoso sobre el cual está ubicado el palacio, para que vieran la boda religiosa en dos pantallas gigantes.
Miles de residentes salieron a las calles con motivo del casamiento civil de Alberto y Charlene el día anterior. Muchos hombres lucieron trajes deportivos negros y las mujeres vestidos de noche y tacones altos, a pesar de la temperatura abrasadora.