Sudáfrica
Aprovechando su estancia en su país natal, la esposa del príncipe Alberto, su alteza serenísima Charlene anunció este fin de semana que colaborará activamente con la fundación del arzobispo Desmond Tutu, cuya labor se centra en la lucha contra el sida y el bienestar de los niños sudafricanos.
Con un ‘look’ muy natural, sin apenas maquillaje y un sencillo recogido, Charlene se dejó llevar por su instinto maternal y disfrutó de la compañía de los niños de la escuela Cotlands, una asociación sin ánimo de lucro que se encarga de acoger a niños de 0 a 12 años que han sido abandonados o que sufren alguna enfermedad mortal y que forma parte de la fundación contra el sida The Giving Organisation, presidida por el arzobispo y premio Nobel Desmond Tutu.
Emocionada por las sonrisas de estos pequeños, que logran recuperarse gracias a la organización Charlene, que al llegar quiso ponerse una camiseta de la organización, se sentó a su lado y les ayudó a colorear algunos dibujos.
Muchos de los niños no podían creerse que estuvieran junto a ella y es que por una vez la princesa de sus cuentos se había vuelto de carne y hueso.
Tras los inolvidables momentos que vivió con los niños de Cotlands, su Alteza Serenísima se reunió con el arzobispo Desmond.
"Las organizaciones no lucrativas han sido duramente golpeadas por la crisis económica global que afecta a cientos de miles de personas necesitadas en Sudáfrica", dijo Charlene según recoge la página web de la organización.
La esposa de Alberto de Mónaco anunció, además que comenzará a colaborar de forma activa con la fundación de Dutu para luchar contra el sida, asegurar que los niños sudafricanos tengan acceso a una educación digna y preservar los recursos naturales de algunas regiones del país.
Sin duda, Charlene ha iniciado su nuevo papel como princesa de Mónaco por todo lo alto en su país natal y ayudando a la gente que más lo necesita.