Honduras
El auge del cine en Honduras está dando bastante de qué hablar.
Es por eso que hoy en la sección Vida le presentamos los análisis de dos destacados hondureños que aman el séptimo arte y debido a eso siguen sus pasos desde sus inicios, sobre todo de su desarrollo en Honduras. Les hablamos de Rodolfo Velásquez, más conocido como Sizu, y de Abraham Espinoza.
Ambos se destacan con mucho acierto en programas vinculados al séptimo arte. Para estos entrevistados, lo que empezó como una serie de documentales, e incluso una que otra película en los años 60, 70 y 80, ha sido el semillero perfecto para el surgimiento de nuevas producciones.
Hablar de un génesis es introducirse en las obras de Samy Kafati, cuyo legado nos acompaña hasta el día de hoy con sus obras maestras "Mi amigo el ángel" y "No hay tierra sin dueño", cuyo proceso de post producción fue culminado hasta el año 2002; fueron filmadas en cinta de 35 milímetros.
Otros destacados en el mismo circuito de tiempo son Fosi Bendeck y José Olay, quienes realizaron varios cortometrajes que no fueron exhibidos en las salas de cine del país.
Pero nuestros expertos coinciden en que es a partir de 2002 que arranca el auge del cine en el país con cintas como "Almas de la medianoche", la cual logró recaudar aproximadamente un millón de lempiras en taquilla.
"Anita, la cazadora de insectos", una obra de Hispano Durón basada en el cuento homónimo de Roberto Castillo, también figura. Y algunos de los filmes más recientes, como "Unos pocos con valor", "Poseíd@s", "El último secuestro", "Amor y frijoles" y "Posei2", "Angelina", "Esperándola" y "Un malo no tan malo", han logrado el éxito nacional en audiencia y esperan dar el salto para presentarse en cines extranjeros y abrir esa brecha que se necesita para dar a conocer la gran cantera de producto bueno que se puede realizar por los hondureños.
Sin duda alguna, otra producción que vale la pena mencionar es el cortometraje de animación "Alberto solo", del joven Michael Baruch, el cual se convierte en una de las pocas producciones nacionales que se han presentado fuera del país y con buen suceso.
Este animado fue exhibido en varios cines de Centroamérica y participó en el Festival Ícaro en Guatemala, obteniendo el primer lugar en la categoría de cortometraje.
Falta de identidad, uno de los grandes problemas del cine nacional
Por su parte, Abraham Espinoza opina con respecto al apoyo que se le da al séptimo arte en el país que "no solo depende del gobierno. Habrá que convencerlos de que el cine es una buena inversión. Y esto se logra con producciones de calidad. Si se apoyara más la cultura y las artes, posiblemente no se tendría que destinar tanto dinero al combate a la delincuencia".
Además, agrega al respecto que "la falta de identidad hondureña es otro de los grandes problemas que abaten al país. Se debe fomentar la cultura, pues sin ella se es como un hombre sin identidad. Aún no estamos para competir contra Norteamérica, pero ‘Posei2’, por ejemplo, tiene mejor calidad que muchas películas hollywoodenses que actualmente están en cartelera". Con respecto al desempeño actoral, destaca que "en cada película veo nacer a una nueva estrella, desafortunadamente no tienen seguimiento.
No podemos criticar la baja calidad actoral en los filmes nacionales, pues no existe presupuesto para pagarles a los actores, y muchos lo hacen de forma gratuita".
Considera que por otro lado, las buenas actuaciones, aparte del estudio de la escuela en artes, también son producto de dos factores: los buenos guiones y los directores exigentes.
Por ejemplo: Adrien Brody se aisló durante dos meses para poder personificar su papel en "El pianista" y Colin Firth practicó su personaje de George VI durante un año. Eso les valió el premio Oscar. "Necesitamos actores que transformen a sus personajes y directores con buenos guiones y no conformistas", analizó.
Mayor confianza en los actores y mejores enfoques en los directores
Para Rodolfo Velásquez, pese a que los presupuestos para invertir en el cine en Honduras son mínimos, la persistencia de los directores hondureños ha dado frutos. Tal es el caso de "Unos pocos con valor".
Esta cinta "captura el momento que estamos viviendo, tiene acción y una identificación con los personajes, tanto héroes como antihéroes", afirma el locutor del programa de radio "Peliculiando".
"Sizu", quien se considera un "fanático del séptimo arte, con influencias de cine comercial ochentero", considera que "el villano de esta cinta es tan admirable que hasta se le deberían escribir historietas o una precuela de cómo llegó a ser lo que es, simplemente admirable".
Por su parte, "Amor y frijoles" es otra de las películas que desde su punto de vista contó con elementos que permitieron al público identificarse con la misma.
"Muy buena fotografía y banda sonora, la película gustó, las actuaciones fueron buenas y la promocionaron bien", declaró.
En cuanto al trabajo actoral en Honduras, "Sizu", como también es conocido Velásquez, señala que se "improvisa mucho" y que "es necesario más estudio de personajes e identificarse con el mismo".
Asimismo, considera que es importante que los actores tengan mayor confianza en sí mismos. Otro problema, señala Velásquez, es que no se respetan los procesos creativos de preproducción, producción y post producción. En cuanto al apoyo al séptimo arte, él señala que los directores deben enfocarse más en realizar películas comerciales que puedan rendir frutos.