Honduras
Su pasión por la lectura y el mundo de las letras permitió a Kalton Harolt Bruhl convertirse en el ganador del Premio Centroamericano de Novela Corta con su obra “La mente dividida”, otorgado por la Alcaldía Municipal del Distrito Central, la Sociedad Literaria de Honduras y Graficentro Editores.
Es ganador del primer premio Flor de Oro en los Juegos Florales de Santa Rosa de Copán, rama de cuento, Honduras, 2011.
Este joven abogado y escritor nació el 4 de agosto de 1976 en Tegucigalpa y cuando apenas tenía 16 comenzó a escribir y ganar prestigio en el mundo literario.
Tras leer cientos de libros en su biblioteca familiar, por curiosidad y con el afán de querer probarse a sí mismo que era capaz de plasmar sus sentimientos en verdaderas obras hizo su primer escrito, con el que fue ganador del concurso de cuento Laurel de Oro, auspiciado por el Grupo Ideas de Honduras en 1994, con el cuento “Disfraz de piel”.
En la actualidad, con más de 100 cuentos escritos, varios microrrelatos, una novela corta y una reciente premiación, el escritor revela a diario EL HERALDO detalles de su obra “La mente dividida”, con la que obtuvo el Premio Centroamericano de Novela Corta el pasado 21 de septiembre en su tercera edición.
Pero que sea el artista quien comparta con nuestro fieles lectores su trayectoria, ilusiones y, sobre todo, sus proyectos.
¿Cómo surge su deseo de entrar en el concurso centroamericano de novela corta?
Estuve trabajando bastante tiempo en la novela, era la primera vez que hacía una, por ello comenzaba, dejaba de escribir y posteriormente la retomaba. Pero cuando se presentó el concurso decidí participar y tuve la suerte de ganar y ser el primer hondureño que se llevará este concurso centroamericano.
¿Cuál es la historia que se aborda en su novela “La mente dividida?
Básicamente todo acontece en un diálogo entre los personajes. Debido a que la historia comienza con la interrogante “¿si tuviera una enfermedad mortal, qué estarías dispuesto a hacer para seguir vivo?”, y es precisamente debido a esta pregunta que el libro desarrolla un relato donde la mente está dividida.
Porque el personaje principal Jeff tiene una enfermedad terminal y no le queda mucho tiempo de vida y una voz interior, Fred, le interpela con: “¿Qué estarías dispuesto hacer para continuar con vida?”, desarrollando una trama de ficción y suspenso con hechos para el deleite de los lectores.
¿Muchos han catalogado de terror científico a su novela, a qué se debe?
Bueno, viene siendo ciencia ficción, no terror científico, pero esto se debe a que el estilo que manejo en mis obras es ciencia ficción, porque me gusta y está plasmado desde mi primer cuento “Disfraz de piel”, donde se desarrolla la historia de un asesino en serie, en una trama muy apasionante e intrigante para el escritor y lector.
¿Cuáles han sido sus influencias?
Mis influencias siempre han sido la novela de terror y de ciencia ficción, lo que ahora llaman novela negra, criminal o literatura de terror. Pero mis primeras influencias cuando comencé a escribir fueron el escritor francés Guy de Maupassant, Edgar Allan Poe, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa, entre otros. Y hablando de ciencia ficción, mis escritores preferidos y en quien me inspiro son: Isaac Asimov, Arthur sikgaek, Robert silverberg, Robert brown y stephen king.
¿Cómo caracteriza y determina el estilo de sus obras?
Una de las cosas que busco cuando escribo es que mis obras sorprendan al lector, conduciéndolo de manera repentina a un final inesperado y no previsto.
¿Hay un mensaje en sus las relatos?
El mensaje está implícito entre líneas. Pero no suelo escribir para dejar un mensaje, porque cuando yo leo lo hago por satisfacción y espero que la persona que me lea lo haga porque le gusta, porque le entretiene y le satisface lo que escribo.
¿Cómo se ve usted como escritor ahora y en qué momentos escribe?
Hoy en la actualidad considero que he mejorado en la técnica, pero he perdido esa creatividad que tenía cuando era adolescente, cosa que creo que les pasa a todos los artistas, pero estoy escribiendo mejor que antes. En cuánto al momento en que escribo, tengo el mismo problema que todos los escritores hondureños, que roban tiempo al trabajo y a la familia. Escribo cuando puedo.
¿Cuál sería el consejo que les daría a los jóvenes con inquietudes por las letras?
Mi consejo es que para ser un buen escritor solo hay que tomarse el tiempo y escribir, que el estilo se mejora con la práctica. Pero algo que sí hay que lamentar es que en el país no hay talleres de redacción, ni escuela para escritores, por lo que hay que ser autodidacta y copiar de los grandes maestros. En resumen, la clave para todo buen escritor es la lectura constante.
¿Qué otras limitantes se tienen para impulsar el talento juvenil?
Entre las limitantes para los escritor está la falta de oportunidades, por no contar con un centro que con una política editorial gratuita pueda publicar los trabajos; a ello se suman los pocos premios y concursos de literatura para promover al talento en las letras.
Próximamente los trabajos del artista nos podrán deleitar si se logra el apoyo debido y el reconocimiento al esfuerzo y dedicación del baluarte hondureño que no ha podido publicar varias de sus obras.