Honduras
Toda la hinchada tiene derecho a ver lo que le pertenece.
El gigante del barrio Morazán como tal, por ahora no es más que un enorme muro al que no se le puede ver más. Ayer no pudimos ingresar.
Pese a eso el ingeniero Eduardo Ortez atendió a Zona fuera del coloso por la insistencia de constatar las mejoras a un par de días de su nueva reapertura para el clásico capitalino.
“Yo les puedo decir que el estadio está ya a un 90 por ciento, quedan algunas fallas que corregir, pero las lluvias no me han dejado trabajar del todo, lo que sí aseguro es que el sábado se juega el clásico entre Olimpia y Motagua”, dijo.
Mañana quemada
Como cuento viejo o disco pirata rayado, Zona intentó entrar al estadio para ver los avances, pero los empleados del estadio se negaron por órdenes del presidente de la Conapid, Raúl Valladares.
“Podríamos entrar, por favor, a ver los trabajos de la cancha y hablar con el ingeniero Ortez”, pedimos.
Entonces el hombre que estaba en el portón contestó: “A Ortez lo van a entrevistar afuera, tenemos órdenes que ustedes no pueden entrar”. Pasaron un par de horas, hasta que al fin, se pudo dialogar con el perito de la cancha.
¿Qué se esconde en el Nacional? Hasta el sábado por la noche lo sabremos.
“Es una pena que no puedan ingresar”, se excusó Ortez.
Pese al traguito matutino que nos llevamos, el ingeniero se encargó de explicar los avances de las reparaciones.
“La fertilización del terreno de juego está bien, ya le hicimos la pruebas respectivas a la planta (grama) y dieron positivo en el laboratorio, se fue el hongo y ahora lo que resta es terminar de nivelar la cancha para que el agua salga de maravilla, lo bueno es que con esta lluvia, pudimos detectar todas las fallas y terminar el drenaje”, comentó.
Ortez fue claro al decir que los trabajos no se prolongan más y que todo está corregido.
De los problemas que tenía la cancha del Nacional, el ingeniero nos explicó a profundidad lo siguiente:
El drenaje: “Se colocaron los tubos que salen de los marcos directo a las cajas de recolección que dan al drenaje, lavamos toda la tubería que había quedado con piedras y ripio (desperdicio de relleno)”.
El bordillo: “Ya está nivelado, tenemos todo a nivel y con ello la cancha fue ganando la altura necesaria, falta que algunos puntos lleguen a lo esperado”.
La grama: “Fue fertilizada por completo, ahora se ve más verde que antes y con el tiempo se pondrá mejor”.
Ayer, vimos desde el cerro Juana Laínez al gigante, pues tratar de consentirle la barba desde adentro fue imposible.