Honduras
La historia de Motagua en el Puerto sigue siendo la misma: dura y complicada.
El Azul no tuvo otra que rendirse ante el entusiasmo de los dirigidos por Nahún Espinoza, los que le hicieron la vida imposible.
Motagua no solo chocó con la regla número uno del Puerto (al Azul se le dificulta ganar en tierras del Platense), sino que hasta afirmó y confirmó que una vez teniendo la clasificación en el bolsillo se iría a descansar.
Pero ojo, el Azul no tuvo todo en la cancha, de antemano sabía que no contaría con los servicios de un Muma concentrado con la H, de Emilio Izaguirre descansando en su casa por la fibrosis y de Miguel Castillo, con cartulina roja encima y tuvo que echar mano de dos jóvenes que no lo venían haciendo con regularidad.
¿Excusa? quizá, pero de que se vio una diferencia, claro que sí.
El cipote Emilson tuvo que pagar caro la poca regularidad que tiene en el torneo, claro, no es culpa de él sino de la mala suerte de las lesiones.
Mientras que por la banda derecha apareció Milton Palacios, dejando la duda de por qué no lo hizo el Pepe Burgos, de buenas participaciones hace unas jornadas.
Motivados
Pero el Tiburón no lo hizo del todo mal. Ya sea de piernas de Adán Ramírez, o del Kubalita Díaz, o de, como siempre, Marcelo Cabrita, hombres que llevaron peligro a la meta del Gato Canales.
Pero fue hasta los primeros 27 minutos que se escuchó el único grito de gol.
Fue luego del magistral cobro de falta del cipote Erick Zepeda, la novedad en el once de Nahún Espinoza, un ex Motagua que mandó a guardar el balón y a delirar a la afición del equipo porteño. Fue una joya señores que puso a celebrar a pesar de que el Platense se despide definitivamente de sus aspiraciones de clasificación.
Mientras que el Azul ya puede echarse a descansar con sus 30 inalcanzables puntos que lo dejan en la tercera posición, pero que desde este fin de semana lo privan de alcanzar una segunda o primera posición. A Motagua no le fue mal, le fue pésimo.
Tuvo el chance de finalizar de una mejor forma las dos vueltas, pero la vieja, gastada y triste historia de conformismo lo dejan de tercero, pero al fin y al cabo, en la liguilla.