Honduras
Hoy se termina la tensión. Las farmacias dejarán de vender cantidades industriales de medicamentos para los nervios, pues el sufrimiento y la angustia se cambiará por alegrías. Así lo esperamos.
Desde la capital industrial para el mundo, esta noche podemos firmar la clasificación a la hexagonal y casi, pero casi, un paso firme a Sudáfrica, a nuestro ansiado segundo mundial.
Todo se cocinará en el estadio Olímpico Metropolitano de Sula, ese gigante del valle que está invicto en el mandato del Doctor Rueda.
Acá no pudo ganar nadie hasta ahora –si no que lo diga, Ecuador, Paraguay, Canadá, Jamaica, por citar algunos huesos duros- y se pretende que la racha siga.
Para este día se espera ver un ambiente demoledor, arrasador, con una ciudad pintada en azul y blanco; además, se espera una mejora del clima para que el calorcito de la ciudad de los zorzales, abrigue a los jugadores, junto con el sentimiento patrio que la gente le ha metido a esto.
Los presentes, los mañanas...
Honduras llega en mejores condiciones, no cabe duda. Con más tiempo de preparación, con una base que viene jugando desde el año 2000 y con todos los elementos de un equipo ganador; con 22 meses de trabajo y una grata imagen dejada el 20 de agosto pasado en el Azteca, el equipo hondureño parece más compacto a la hora de ver un conjunto.
El Doctor Reinaldo Rueda y su cuerpo técnico trabajaron 10 días con los jugadores, pero en los últimos cuatro se apuró la táctica y definió la estrategia.
“Es parte de todo lo que hemos hecho a lo largo del proceso, el trabajo de conjunto es lo que manda en la Selección, por fortuna, ya hemos podido hacer fútbol con todo un equipo, no como los primeros días en los que teníamos 12 jugadores, pero tres son porteros”, se resume todo lo que dijo el DT nacional durante la semana.
En cambio, México sigue siendo la imagen de aquel equipo temible y envidiable, con la mejor de las infraestructuras de América, pero su paso por la eliminatoria –a pesar que es el líder del grupo- no ha dejado de ser una interrogante abierta.
El Tri llega con un equipo que tiene la misión de, cuando menos, no perder acá. “Es la obligación, ¿no?, a estas alturas México ya debería estar clasificado a la siguiente fase y no ir a Honduras a meterse en estos líos”, cuestionó Carlos Salcido, el defensa del PSV holandés, que ya sabe lo que es marcar a David Suazo (contra Inter por la Champions el año pasado).
La H no tiene ningún jugador inhabilitado ni lesionado. Mientras tanto, los aztecas vienen con la baja del delantero Omar Arellano, que se lesionó en un entreno de las Chivas y fue sustituido por el atacante del Monterrey, Carlos Ochoa.
Un solo grito
Con la boletería agotada se asegura un entradón en el Olímpico, que pocas veces se llena en Liga Nacional, pero que hoy estará listo y servido.
La Fenafuth ya recaudó los 12 millones de lempiras que se puso como meta, pero aún está en deuda, pues hace 28 años que no logra llegar a los mundiales.
Lo bueno es que esta noche, consiguiendo el pase a la hexagonal, se firma medio pase al Mundial 2010... la otra parte la pagamos en plazos.
Las horas previas se vuelven enormes
Cuando las reglas se establecen, solo resta cumplirlas. Los jugadores están allí dentro de esa enorme caja de cristal y concreto llamada Crowne Plaza y de allí no salen ni sus exhalaciones.
Ayer muy temprano el régimen de la H siguió como está planificado. Y con los deseos fervientes de ver al Rey tras las paredes de vidrio. Y así fue, como a las 10 de la mañana comenzaron a moverse por todo el hotel los ayudantes del equipo de todos.
A las 11 de la mañana se apareció el Tyson Núñez, siempre cercano a la H, que estuvo dialogando con Maynor Figueroa en el looby. Instantes después ingresó al mismo complejo el director deportivo del equipo nacional, Osman Madrid.
Luego bajó Osman el Tierno Chávez, quien estuvo dialogando con directivos del Marathón, así que no sería extraño verlo la siguiente temporada con el del Paz Barahona, pues horas después llegó también Rolando Peña, mano derecha de los Rosenthal.
Para finalizar la mañana, el volante de contención Hendry Thomas bajó con su típico celular en la oreja y dio algunas vueltas por la sala de recepción, hasta que llegó el almuerzo y de nuevo a las habitaciones.