Honduras
Un partido tan chato como el de ayer solamente podía ser definido por una individualidad.
Así lo entendió Carlos Will Mejía, que dispuso de un minuto de fama para llevar al Verde con una ventaja, no tan cómoda, para la vuelta del próximo sábado en el Morazán.
Marathón y Real España se pusieron de acuerdo para guardarse las energías y entregarlo todo el sábado, en los 90 minutos definitivos, pero no midieron la gran afluencia de fanáticos deseosos de ver buen fútbol: cerca de 14 mil hinchas se regresaron muy decepcionados a casa.
Al menos, un grito que alegrara el alma
A un juego enredado en el medio del campo solamente le quedaba desatarse por una seña particular de algún loco desquiciado que anduviera pululando por el área.
Y si Milton el Tyson Núñez cansaba y cansaba a la defensa españolista, el ex Platense Carlos Will se encargaba de sentenciar la primera lucha de 90 minutos.
Al 58, un centro desde la derecha fue mal despejado por Elder Vital Valladares (hay que despejar para la banda, hermano, no para el centro) y el Garrincha Mejía, ansioso él, quiso inscribirse en la historia y, tras amagar con un estilo brasileño al Calolo Palacios, metió una comba tremenda, también al estilo brasileño, para dejar como estatua al pobre de Marcelo Macías.
Marathón, embalado por las circunstancias, aprovechando que Carlos Pavón había salido lesionado al 42 y promoviendo el golpe anímico que supuso el gol, pudo condenar la historia, pero Macías le quitaba el gol a Milton Núñez... Igual, Nery Medina, al 84, se encontraba circunstancialmente con la pelota en el área enemiga y casi lo empataba en el ocaso.
Un partido chato, parejo, apenas desequilibrado por una individualidad. Que el sábado salgan a jugar, por favor...