Honduras
Se rompió la tradición y el “catenaccio” panameño dio el campanillazo ante el monstruo Costa Rica para gritar su primer título de la Uncaf, esta vez desde el manchón penal: sufrido y sudado 5-3 ante el Tricolor, que desde ahora piensa en Honduras.
Cuando Paolo Jiménez desperdició su turno en la tanda de penales, Luis Jaramillo encaminó la victoria panameña, que se finiquitó con un magistral lanzamiento de Amílcar Henríquez, que desató la euforia en los tres millones de panameños...
El remolino canalero...
La pimienta del “rubio” Nelson Barahona cambió el rumbo del juego y Panamá empezó a irrespetar la jerarquía del tricampeón para redondear unos electrizantes 25 minutos finales del primer tiempo. Al 41, el Ruso que defiende los colores del Fénix uruguayo dejó helado el corazón tico con un derechazo que González envió al tiro de esquina con hartas dificultades.
Sin ninguna reverencia, la Marea Roja establecía circuitos modernos en busca del marco tico; el Patón Phillips, Orlando el Papi Rodríguez, Gabriel Torres y Barahona despellejaban la piel curtida de copas del Tricolor, que por ratos parecía soportar el mal de la falta de hambre.
Panamá se reponía de un inicio vacilante, cuando Andy Furtado casi vence a Penedo y cuando el cuadrado que mandó Rodrigo Kenton en el mediocampo hacía ver mal a los de Gary Stempel.
Recomponer las cosas
El mal inicio hizo reaccionar al cuerpo técnico de Costa Rica que se decidió a iniciar el complemento con dos puntas de lanza: el Mambo Núñez entraba para acompañar a Furtado y en lugar de Sánchez, de opaca actuación.
Y mientras la táctica se imponía y las gradas se mantenían vacías y heladas, el fútbol aparecía con intermitencia en la cancha del viejo Nacional y los ticos empezaban a imponer sus condiciones de grandeza.
Pero esta vez no fue suficiente para evitar los penales, la misma vía por la que se ha definido el título en las últimas dos ediciones.