Honduras
Hace mucho que no miraba las estrellas tan cerca, hace mucho que no me sentía tan acuerpado por mi pueblo. Eran más de siete mil aficionados.
Vi sus risas y sus gritos, sufrieron conmigo. Vinieron hasta acá con la promesa de respetarse y me gustó el cambio de sus cuerpos que el solitario cemento.
Niños con globos y coros a EL HERALDO, compromiso de los árbitros y los jugadores.
Muchas familias estuvieron en mi seno y disfrutaron tiempo junto.
Por favor, espero regresen pronto y no peleen más, no se hagan daño que con mi impotencia no puedo hacer más que verlos en las tristeza de la impotencia.
Disfrutemos el fútbol como hermanos, ya no me dejen morir más. Atentamente, estadio Nacional.