Reino Unido
A Cristiano Ronaldo no le gustó en lo más mínimo el cambio ordenado por el director técnico del Manchester United, Alex Ferguson, cuando faltaba casi media hora para que terminara el encuentro en el que se impuso por 2 a 0 al City el domingo.
Su gesto de total enojo sentado en el banco de suplentes fue por demás elocuente.
Su egocentrismo se había evidenciado minutos antes, cuando el entrenador se le acercó y le indicó que iba a ser reemplazado.
Desde entonces, los minutos inmediatos fueron una continuidad de gestos de fastidio dignos de un chico de 8 años.
La salida de Ronaldo era algo a esperar, puesto que el director técnico quiere preservar, más cuando la victoria estaba asegurada, a sus jugadores para que lleguen de la mejor manera al encuentro decisivo del 27 de mayo, ante Barcelona, por la final de la Champions.
“Él quería seguir jugando, así de sencillo, pero ya hizo un gran esfuerzo ante el Arsenal y debemos centrarnos en lo que nos queda por delante”, fue lo que dijo Ferguson.