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Altura: ¿mito o realidad?

¿Qué tiene esta ciudad para que el Tri no pierda con la Selección?
06.09.09 - Actualizado: 06.09.09 11:01pm - Alexeiev Morales: alexeiev.morales@elheraldo.hn

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Distrito Federal,

México

Algunos le llaman mito y crean en su mente un monstruo verde de 120 mil pitoretas tronando 90 minutos para despedazar a cuanto rival se acerque a los límites de la realidad; para otros, el estadio Azteca es simplemente impenetrable por haber fabricado sus cimientos en la tercera ciudad más poblada del mundo, uno de los rascacielos de América (2 mil 200 metros sobre el nivel del mar) y el perfecto basurero que la industria, el comercio y los servicios no se cansan de hacer más corpulento cada año que pasa.

Según el primer informe del Registro de Emisiones y Transferencia de Contaminantes, RETC, al aire del DF se emiten más de 547 mil toneladas anuales de dióxido de carbono, siendo las industrias de bebida, tabaco y alimentos los principales emisores.

Sí o sí... se siente

A los pocos minutos de pisar suelo mexicano, la garganta traiciona a cualquier forastero, mientras que algunos otros organismos reaccionan con enrojecimiento y picazón de ojos; todo esto, sin embargo, no fue excusa para que la Costa Rica de Paulo César la Cobra Wanchope sujetara la maldición con su mano derecha y propinara dos cachetadas a los "charros" en su propio fuerte Azteca.

"El Azteca merece respeto, pero es una cancha más, como todas... sea un estadio, la selección o la afición, se les respeta, pero no se les teme", dijo alguna vez el seleccionado tico William Sunsing, el único jugador activo que sobrevive del famoso aztecazo tico; "fue un momento inolvidable, desde que estábamos en la concentración sabíamos que sería difícil, porque en México nos toparíamos con circunstancias adversas como la afición, la altura de la ciudad, el escenario y, sobre todo, con la incertidumbre de qué iba a pasar, pero íbamos bien concentrados, con la ilusión de no perder", recordó.

Mil opiniones y mil ejemplos...

"Los que viven en la altura ya están acostumbrados a este ambiente, porque ya desarrollaron los suficientes glóbulos rojos para transportar el oxígeno que necesita el organismo para sobrevivir", cuenta el doctor Octavio Alvarenga, director del hospital Escuela, mientras un repaso a las declaraciones históricas más recordadas sobre el tema, nos llevan a 1996, cuando la Argentina de Daniel Alberto Passarela fue derrotada por Ecuador en la altura de Quito: "En la altura la pelota no dobla", dijo un irónico el Káiser.

En Sudamérica hay estudios científicos...

Y mientras México se empeña en agarrarse del Azteca cada vez que su nivel futbolístico no es el mejor, se viene la explicación científica al asunto y salen conclusiones escalofriantes, como la del periodista argentino Alberto Rojo, que habló con varios especialistas y escribió lo siguiente en el diario Crítica: "En una hipotética cancha sin aire, un saque de arco describiría una perfecta parábola; en una cancha real, el efecto del aire la frenaría, distorsionando la parábola y haciendo que no llegue tan lejos. En La Paz (donde la altitud es de unos 3 mil 500 metros), un saque de arco llega más lejos. Conversé el tema con John Wesson, de Inglaterra, autor de La ciencia del fútbol, y para él los saques de arco de un partido en la altura pueden llegar a ser 10 metros más largos que en San Pedro Sula", decía Rojo.

"El segundo efecto es la comba, que se debe a la fricción de la pelota con aire: sin aire no hay comba. Según mi cálculo, un tiro libre con comba a tres metros del área puede llegar a desviarse unos 30 centímetros menos en la altura... así, algunos tiros que serían de gol en el Olímpico Metropolitano pegarían en el poste en La Paz", ejemplificaba el periodista argentino.

Y desde Sudamérica nos quedamos con esta frase...

Quién más sino Héctor Rodolfo el Bambino Veira, el folclórico entrenador argentino del goleador Eduardo el Balín Bennett en el San Lorenzo de Almagro campeón del 95, para darnos la receta perfecta para evitar los problemas de la altura: "Lo mejor es evitarla, che, si no jugamos en la altura, no tendremos problemas... ja, ja, ja".

Mientras, se antoja una noche perfecta de miércoles para borrar el pasado... y a la altura.

El 17 de julio de 2003, durante la Copa Oro disputada en México, Honduras empató 1-1 con México, de la mano del DT Edwin Pavón.

La bicolor en el DF

1992 México 3-0 Honduras (en el Estadio Azul)

1993 México 3-0 Honduras

1996 México 3-1 Honduras

2001 México 3-0 Honduras

2003 México 1-1 Honduras

2009 México 2-1 Honduras (todos en el Estadio Azteca)

"En el segundo tiempo sentís que querés, pero no podés": A. Cruz

El ex central de los clubes mexicanos Correcaminos, Toluca y Morelia, sabe bien lo que es jugar en el Distrito Federal y cuenta que al principio, cuando su cuerpo se estaba habituando al smok y la altura, "me afectaba mucho, sentía ardor en la garganta y me picaba la nariz, por la altura no respirás bien, en el segundo tiempo dejás de presionar y hacer los sprint y sentís que querés... pero no podés".

Pero el fútbol le entregó al Chele una hermosa experiencia y fue parte del histórico 1-0 a México en Toluca (no a 2,200 sino a 2,700 metros de altitud) con aquella Sub 23 de Flavio Ortega: "La lógica decía que teníamos que perder 10 a 0, pero el fútbol es tan lindo que tuvimos 30 minutos iniciales espectaculares; después de los 30 nos defendíamos hasta con los 11 fuera de nuestra área, no reaccionábamos, botábamos cada pelota, estábamos sin oxígeno, hasta que en un contragolpe los matamos con un gol de Erick Gallegos".

"Al inicio sentís ardor en la garganta y ganas de toser": Güicho Fúnez

Para el eliminatorio de Estados Unidos 94, los directivos de Honduras empiezan a tomar previsiones con el tema de la altura en el DF y Mauricio el Güicho Fúnez, caudillo del gran equipo del Tano Malinowsky, cuenta lo que vivieron en la H: "Previo al juego contra México nos fuimos a una gira por Perú y Bolivia y tuvimos fuertes experiencias con la altura; ya a México llegamos un día antes del juego y no nos molestó demasiado".

El contención tiene claro que el Azteca "no es ningún mito... lo que sí que cuando vas subiendo las gradas del camerino a la cancha se ve chiquito el cielo... ja, ja, ja... y sí molesta la altura y el smog al inicio, sentís ardor en la garganta y ganas de toser, pero luego te vas aclimatando, aunque al final del partido claro que sentís ahogamiento, ya no haces los piques o una buena corrida con la misma claridad que al inicio".

"En los primeros 15 minutos te ahogás y ahí aprovecha México": Juan Flores

El Matador es uno de los futbolistas más queridos en Torreón, una de las ciudades más jóvenes del país y que se ubica a 1,122 metros sobre el nivel del mar; Juan Goles sufrió cada vez que iba a jugar al estadio Azteca con el equipo querido de Coahuila, "llegábamos la noche antes del partido, pero la altura nos afectaba mucho, siempre era difícil ganar ahí, recuerdo que la primera vez que jugué ahí me sangró la nariz y me empezó un fuerte dolor en el pecho".

Con su experiencia en los tacos, el ídolo del Olimpia sabe que "es difícil la cancha del Azteca, por la altura y porque mantienen la grama bien bajita, lo que la hace muy rápida, por lo que el balón corre con velocidad. Dentro del campo sientes el efecto de la contaminación, te empieza una fatiga, te ahogas, pero luego el organismo se va adaptando... aunque lo que hace México es aprovechar el ahogo del rival en los primeros 15 minutos, esa es la clave de ellos".

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El efecto de la altura en el organismo.
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