Honduras
San Pedro Sula. Es cierto... la copa no se pintó de blanco, pero el mundo fútbol anoche lloró. Un grande del gol se fue y parece no volver.
Decidió colgar los tacos aunque su pueblo le pide con encarecido mensaje que su arma no sea guardada en el baúl.
Que su gol sea eterno. “Pero todos sabíamos que este momento tenía que llegar, como seres humanos tenemos todos que aprender a aceptarlo, así como buenos olimpistas tuvimos que aceptar la derrota”, dijo el goleador de San Alejo que dejó 196 goles tirados por todo el país.
“Muchas gracias a todos por todo. Gracias a Dios, al cariño de la gente y a mi familia”, expresó el Matador mientras era cargado entre hombros por sus compañeros de equipo, quienes aparte vivieron -pese a perder la final ante Marathón y al máximo goleador en el tiempo- su fiesta tributo al más grande cazador de goles de la A en Honduras.
“Uno siempre espera lo mejor siempre y por eso es que estamos tranquilos por todo lo que está pasando, ya hemos decido dar el siguiente paso”.
En las gradas todos vamos a extrañar ese grito canción de “dale Matador... Matador...”, en las entrevistas esa frase “lo mejor de Dios está por venir”, y en la cancha ese gol de cada domingo en cualquier cancha del país. Único alimento del alma blanca.
Que te vaya lindo Wilmer, te deseamos lo mejor, fuiste un gran caballero del fútbol... Hasta siempre, Matador.