Honduras
El último campeón, Marathón, se encontró nuevamente con la piedra más dolorosa en su zapato y el siempre aguerrido Platense se paró como cualquier avezado equipo y derritió la chapa del Verdolaga; al final, un merecido 1-0 para el Tiburón, que venció con un zapatazo de su gran capitán.
Con poco público en las gradas del estadio Francisco Morazán, la presentación del Monstruo era trabada por un rival que, gracias a la filosofía del entrenador argentino Héctor Vargas, no se escondía en su terreno.
Adalid Puerto, en la meta, enfrentaba a su primer amor; Nicolás Suazo volvía a sentarse en el banquillo de su querido Marathón y, una mala, el lateral Juan Carlos García, con un dolor en la rodilla izquierda, salía del campo antes de marcar los 30 minutos.
Estreno con una joyita...
Pero el que pecó de irreverente fue Bany Lozano, el volante del Tense que se perfiló en la mitad del campo imaginario del Verde y soltó un bombazo de zurda que Puerto apenas terminó de engalanar. Era el minuto 41 y el puerto empezaba a soñar.
El equipo de Nicogol se fue con todo en busca del empate, pero esta no era la noche ni del Pando Ramírez, del Peri Martínez, el Comayagua López o Mauricio Sabillón; en la vereda de enfrente, Juan Manuel Cárcamo se la comía solito, pero el triunfo ya estaba consumado. Platense avisa...