Honduras
Inventa su obra en la soledad del área, ahí donde se juega la vida apenas con una espada, un escudo y una melena de varios años sin pelar. Y su obra casi siempre termina en gol...
Carlos Laje logró lo que pocos extranjeros pueden en el áspero, grosero y riguroso camino rumbo a la fama en Olimpia: ganarse el cariño de una afición meticulosa y sincera.
"Lo que más recuerdo de mi paso por Honduras es la gente del Olimpia, que siempre me trató muy bien; en San Pedro Sula, La Ceiba, Tegucigalpa... a cualquier parte del país donde íbamos éramos bien recibidos y jugábamos de local", trae a la memoria el ídolo uruguayo del Mundo Blanco que hoy, 41 años mediante, atiende a Zona Deportiva desde Montevideo, donde dirige técnicamente los destinos del Miramar Misiones, su club de toda la vida y el actual puntero de la tabla anual de la Segunda División, que busca retornar a la A...
"Mirá que siempre sigo por Internet la actualidad del fútbol hondureño. Accedo a los portales de Olimpia o al de EL HERALDO y me ha dejado muy contento la clasificación de Honduras y Uruguay al Mundial, acá celebramos el pase de la Bicolor hondureña".
El hijo predilecto...
Parece la voz de un capitán de infantería, pero es la misma de aquel terrible artillero que solamente mataba por placer cuando recibía la orden de ¡Fuego!
"Hice muchos goles, pero a Motagua lo goleaba donde fuera, lo tenía de hijo, pero son esas cosas que se dan en el fútbol. Recuerdo que uno de mis mejores partidos fue justamente un derbi ante Motagua que, esa vez, no se jugó en Tegucigalpa sino en el estadio Morazán de San Pedro Sula.
Ganamos, creo, 4-1 y yo hice tres goles y nunca más me los voy a olvidar, fue un juego que me dejó marcado. Pero también goleaba a Marathón y Real España, esos eran los partidos más disputados en esos años", recuerda...
El equipo que jugaba solo...
Hablando de las décadas de más gloria para el Albo, uno de sus actores principales tuvo que parar en un tema obligado: ¿Por qué jugaba tan bien aquel Olimpia de finales de los ochenta y principios de los noventa? "Ese equipo salía a proponer, sin importar si era local o visitante".
"No especulábamos nunca y yo me siento contento porque formé parte de una camada de jugadores que ahora es recordada por lo bueno que hicimos, no sabés cómo me emociona eso".
Y las palabras de Carlos Laje parecen dulce de leche cuando el hilo de la historia conduce sin titubear a esos nombres que ponen la piel de gallina al hincha olimpista, "había un equipazo, estaban Vicente Viera, el Flaco Hernández, los hermanos Espinoza, Alex Pineda Chacón, antes que saliera a México... y mirá que yo no alcancé a jugar con Juan y Dolmo Flores, que ya se habían ido a México, y la Rata Contreras solo estuvo medio año, porque luego también se fue del equipo".
Es hora de la retirada. Carlos Laje sigue inventando jugadas, pero ahora en el pizarrón de DT, y define a su Olimpia de la forma más simple: "Tiene el apoyo de todo el país para ser el más grande de la Concacaf"; alaba el fútbol de antes, "ahora los equipos se cuidan mucho, hay mucha marca", y se despide a su estilo, como presumiendo del futuro, "mis equipos jugarán siempre con tres delanteros". ¿Te gustaría verlo de nuevo en Olimpia, ahora como DT?
"Definía perfumado, las metía con aroma"
Juan Carlos Pineda Chacón, ex jugador de Olimpia venido a comentarista deportivo, tuvo la chance de ser compañero de Carlos Laje y no se midió las palabras para definir al cazagoles del Albo en los ochenta y noventa: "Era un goleador de sangre, de raza, habitante del área con una definición inteligente.
No era ni el Matador ni Roger Rojas, el definía perfumado, las metía con aroma. Uno de los goles que más recuerdo fue en la paliza a Motagua en San Pedro Sula, encaró a Marvin Henríquez con una frialdad que asustó, no se desesperó al momento del uno a uno.
Era un témpano de hielo, para nada nervioso".
Antes de hablar de su personalidad, supo decir JC que Carlos Laje "tenía un control emocional tremendo al momento de la estocada final, protegía bien la pelota con su cuerpo, cuerpeaba bien y no era veloz, por eso es que casi no salía del área.
¿Fuera de la cancha? Discreto, respetuoso, acaso con su compatriota Vicente Daniel Viera era con quien más se llevaba, pero era muy contenido, reservado, escuchaba más de lo que hablaba".