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Honduras
Interrumpido el suministro de sangre al corazón azul, en la cancha ha aparecido la postura más abundante, rica, obsesiva y golosa del Rey de Copas...
El equipo de Carlos Restrepo aplicó la dosis exacta para adormecer los músculos del Ciclón y el banquete ha tenido en Ramón Núñez (autor intelectual de los tres goles blancos) a la figura excluyente de una tarde que ha rozado la gloria y que no fue perfecta apenas por la gran definición de Marcelo Cabrita, acaso la única excusa para no dar por desahuciado al Azul...
Que inicie el carnaval...
Fue 3-1 para el León en contra hasta del más optimista de los pronósticos olimpistas. Fue 3-1 para Carlos Restrepo, que ha sabido producir asfixia por sumersión al Mimado.
Fue 3-1 para el jugador merengue, que se ha roto el pecho en todas las jugadas y fue 3-1 para el mejor partido en el campeonato del Principito Núñez, pie derecho educado, tiempista, sabroso moderador de la orquesta blanca, metedor, cirujano romántico, que al 23 recogió centro pasado de Everaldo, no se excitó a pasos de la raya de gol, vio mejor ubicado al Chino Tilguath y cedió con tremenda elegancia para ver el zurdazo sutil del ex Motagua, que lo ha dedicado frente a la grada que lo resiste desde siempre...
A una de las más tenebrosas tardes azules del torneo (Amado con mucho enojo y poco fútbol, Emilio sin sentido, el Jocón nervioso en su cumpleaños, mala puntería de media distancia y una defensa distorsionada) sobresalió el Olimpia que recuperó la memoria y aplicó el "método Restrepo", entró conectado, jugando como lo hace un campeón, fue preciso, hizo un equipo corto y, al 40, agradeció un mal pase de Sergio Mendoza y explotó con un contragolpe mortal: Everaldo, Roger Rojas y Ramoncito despedazaron el fuera de juego y ha sido el chico de barrio Las Brisas el que ha llegado barriéndose, casi en la raya, tras centro-disparo del Principito del sur.
El gol del campeo...
Moralmente golpeado, con el techo apedreado y con la sangre de la herida corriendo por la frente, el equipo de Ramón Maradiaga no se dio por muerto; pero siguió pecando en la extrema zaga y, al 58, un mal cálculo del Jocón Reyes propició ver de nuevo la mejor versión de Ramoncito, que encaró, quitó tres rivales con un amague y mandó pase de la muerte a Rojitas, el cipote que encendía por completo la llama del Mundo Olimpia.
Marcelo Cabrita, al 73, pudo descontar con una gran definición de caja y, dicen, que el Ciclón no ha muerto... Los de Ramón Maradiaga ocupan dos goles para empatar pero, dicen, enfrente se viene el más táctico Restrepo de todos.
Esperemos, entonces...