Honduras
Tres victorias al hilo no son coincidencia y lo que está demostrando el Necaxa se llama hambre de título; ayer, la nueva víctima del Rojiblanco fue Deportes Savio y el Rayo ganó 3-1 al Toro mostrando criterio, mostrando carácter pero, sobre todo, un fútbol atractivo a la vista.
La cancha del Marcelo Tinoco nunca se había hecho respetar tanto como ahora. El Rayo pegó primero gracias a una brillante intervención de Rubén Matamoros: el volante encontró un balón de esos que solo él sabe manejar, se lo acomodó a su pierna más hábil y remató imposible para la llegada del uno Diego Vázquez, que no pudo evitar el grito de los de Jorge Jiménez.
Pero cuando medio Necaxa seguía celebrando el gol, llegó la estampida visitante y el juvenil Juan Ramón Mejía le borró la sonrisa al Rayo con un zapatazo imposible para el meta local.
El Tinoco pedía goles y Jorge Jiménez hacía algunas alteraciones en su sistema de juego. Savio estaba complicando y empezaba a irrespetar la casa.
Dominio total...
En eso, apareció el atacante de oro, el incansable Rubén Darío el Pipo Licona para poner a celebrar a la afición necaxista; Licona se encargó de cerrar un centro de Leo Isaula que rechazó con dificultad la Barbie Vásquez... Nadie más que el Pipo para hacer ese tipo de goles, que lo convierten en el líder de anotadores con cuatro pepinillos en tres fechas.
Pero quedaba un poquito más. A los 67, Rubén Matamoros hizo una genialidad, trazó los planos de la cancha en su cabeza, le dio rienda suelta a su plan y celebró el tercer gol de los sorpresivos Rayos.