Honduras
A Rigo Padilla le despierta curiosidad el cantonés y el mandarín; idiomas predominantes de su próximo destino. Ramón Núñez prefiere inclinarse a la historia y actualidad de Beijing.
Eso sí, a ambos les encanta la comida china y degustaron ricos platillos del chef Ricardo, que prefirió no dar su apellido, una de esas tradiciones bien guardadas de los chinos.
El español de Ricardo es enredado, pero eso sí, lo entiende a la perfección. Rigo y Ramón dejan salir todas las inquietudes que tienen. Rigo es el primero; “a mí me gustaría saber cómo se dice Rigo en chino”.
Ricardo ve con cierta duda al joven que tiene enfrente, aún no sabe quién es “mmm, es que los nombles no tienen cambio en el idioma, si se dice Ligo aquí, se dice Ligo allá”, explicó Ricardo.
Mientras Ramón sonríe, escucha cuidadosamente lo que su guía dice y continúa comiendo, ah, claro, hay un exquisito chopsuey de por medio que impregna su delicioso aroma y provoca descaradamente.
Ramón prosigue, “y ¿qué cree usted que debemos visitar cuando vayamos a Beijing?”.
Ricardo lo ve fijamente y dice, “¿ustedes van a Beijing?”, “sí, vamos a participar en los Juegos Olímpicos, somos futbolistas”, le responden.
De inmediato, al chef le roban una enorme sonrisa y dice, “¿en serio? ustedes son futbolistas, bueno, si van a Beijing no pueden dejal de conocer la Mulalla China, es un espectáculo”, recalca Ricardo.
Ramón solo puede decir, “sería lindo conocerla, pero no sé cuánto tiempo de descanso tendremos cuando estemos allá”.
Una vez que Ricardo conoce el destino de estos dos decide dar unas cuantas lecciones a los dos jóvenes.
Primera lección; la comida. Enfrente está una de los principales platillos que deberán degustar en su viaje, un viejo conocido que no es nada ajeno al gusto de los jugadores, la noticia es que allá no habrá tenedores, “uyyy, mirá, palillos chinos”, dice Rigo, “pucha Ramón, yo creo que vas a tener que llevar unos tenedores de contrabando porque estos palillos son difíciles, jajaja”.
Ramón se acostumbra rápido, pero a Ricardo no parece gustarle. Rigo sigue intentando, por medio de señas Ricardo lo orienta, “agalalo de aquí, de enmedio, se toma el chopsuey y pa la boca”.Rigo sigue las indicaciones, Ramón avanza y sigue comiendo.
Las preguntas siguen, “¿y solo con palillos se come allá?”, “Claro”, responde Ricardo, “el aloz se come igual con palillos, pelo en un plato más pequeño, así... se acerca a la boca y listo, no es muy difícil”.
Cuando el chopsuey se acaba viene la hora del té, algo muy típico de la cultura asiática para mejorar la digestión.
“El té que plobalán es té velde, muy bueno pala la digestión”, continúa Ricardo. De inmediato, ambos degustan la rica bebida, “se siente hasta energizante”, asegura Ramón, quien ya parece adaptarse.
Tercera lección: final de la comida. Para esto, se nos une Rony Salinas, gerente del restaurante Fuging Zhou y conocedor de la cultura china, “como dato extra, cuando coman en China intenten no dejar nada en el plato porque cuando dejan algo de comida, el chef se molesta, significa que no les gustó, así que es preferible que no dejen nada”. Rigo y Ramón dicen que no tendrán problema en ese punto.
HABLEMOS DE LOS JUEGOS... Cuando se comienza a hablar de la cultura china se vienen tantas preguntas a la mente. Pero ahora llegó el momento de hablar de los Juegos Olímpicos.
-Van a cumplir uno de los sueños de cualquier jugador de fútbol: los Juegos Olímpicos.
Ramón inicia respondiendo, “es de esas cosas que te pasan solo una vez en la vida, es un honor porque ahí estarán los mejores atletas del mundo, estoy orgulloso y a la vez comprometido porque sé de la responsabilidad que implica”.
Rigo se suma diciendo, “no todo el tiempo vamos a tener 23 años, esto solo pasa una vez en la vida y hay que aprovecharlo al máximo, yo lo único que quiero es dejar el nombre de mi país en alto y hacer las cosas igual o mejor de bien como cuando estuvimos en el preolímpico en Estados Unidos, ese es mi objetivo, esta selección está para grandes cosas, quizá y traigamos medalla”. Ummm, esto suena amenazador.
-¿Asusta ver el calendario y observar a esos rivales?
“Yo creo que no”, responde de inmediato Ramón, “en los preolímpicos tuvimos enfrente a México y Estados Unidos, ambos son potencias y nosotros supimos sobrevivir, el grupo siempre se mantuvo con la mente positiva por eso llegamos lejos”.
De repente se suman estas palabras, “yo siempre digo que en el fútbol ya no hay equipos chicos, existen 11 contra 11 y mucho trabajo, a mí no me asusta”, dice Rigo.
-Y nos vuelve a tocar Italia.
“Sí, Italia, yo vi el encuentro en los Olímpicos anteriores, esperamos no tener los mismos problemas que tuvo esa selección”, comenta Ramón.
Para Rigo hay un antecendente, “ya es la segunda vez y sabemos a qué nos enfrentaremos”.
-¿Se les eriza la piel?
“Y bastante”, contesta Ramoncito, “ todos los días sueño con ellos, estoy seguro que cuando se acerque el día, más se erizará”.
-¿Y a quién admiraban en aquel entonces?
“Yo estaba bien chico cuando fueron los juegos en Sídney y como todos decían que querían ser como Rambo de León, soñaba con estar en la cancha con la camisa de la selección y defender a Honduras, estoy muy motivado, ahora me gustaría que cuando los chicos de ahora me vean digan que quieren ser como Rigo Padilla”.
Ramón no está en desacuerdo con Rigo, también admiró al loco de la camisa 10, “sí claro, Rambo, yo le he seguido los pasos, su estilo y todo, cuando lo vi quise ser como él, espero que así como fue la salida de Rambo y de David también nos toque a nosotros una oportunidad en el extranjero luego de los Olímpicos”.
El paseo chino con estos dos jugadores casi llega a su fin. De inmediato comienzan a rondar las figuras imponentes de los dioses a los que se abocan los asiáticos.
El que viste elegantemente, es el dios de la fortuna, el que tiene un durazno en su mano derecha, es el de la prosperidad y el que arrulla en sus brazos a un bebé es el de la familia.
También hay dos leones que son para la buena suerte. Rigo y Ramón tienen el suyo, “ya nos encomendamos a Dios y sabemos que él nos ayudará”, dicen.
Estos dos chicos, junto a 18 jugadores más quieren hacer algo histórico. En Honduras los apoyaremos. Buena suerte o mejor dicho: Lu ni Lao Yun.