Honduras
Durante los 22 minutos que se jugó el encuentro, no dejó de llover ni un tan solo segundo. De hecho, mientras las agujas del reloj caminaban, la intensidad de la lluvia se acrecentaba, al punto que los jugadores no podÃan diferenciar la cara de sus compañeros.
A eso de las 2:25 de la tarde, Mario Moncada, el más prudente de la cancha, tomó el balón y pitó el final del encuentro; llamó a los capitanes de cada equipo y les preguntó si creÃan que se podÃa seguir jugando; "tanto VÃctor como Osman me dijeron que lo mejor era parar porque la cancha estaba pesada y la lluvia no les permitÃa ni ver", contó al final del encuentro el árbitro.
De inmediato todo fue una locura en el estadio Marcelo Tinoco. Moncada pidió 30 minutos -los reglamentarios- para esperar a que la cancha volviese a su normalidad, pero no fue asÃ.
Cuando ya eran las 3 de la tarde comenzó a rondar la noticia de que el encuentro serÃa trasladado para hoy a las 11 de la mañana y, por medio de los altavoces, los organizadores pedÃan a los aficionados que no botaran su boleto.
Minutos más tarde cayó la llamada que todos esperaban. La de Gilberto DÃaz, miembro de la Liga Nacional.
"Me comuniqué con Gilberto debido a que Mario Prieto nunca atendió su teléfono, tomamos la decisión de que lo mejor es que el encuentro sea reprogramado", anunciaba Pedro Atala, presidente de Motagua, y definitivamente era la mejor decisión.
"Tanto Platense como nosotros tenemos jugadores que tienen que estar mañana -hoy- en la convocatoria de la Selección y no podremos contar con ellos, lo mejor es que este partido se juegue otro dÃa", agregaba el presi Azul.
La noticia no le caÃa nada bien a don Jaime de la Pava -el DT de Motagua-, pero sà fue un poco de aliento para Nahún Espinoza -el dueño del banquillo de Platense-.
Motagua tenÃa dominado el encuentro, de hecho, desde los primeros minutos llegó con peligro a la meta de Júnior Morales, el de más actividad de parte de los porteños.
Jocimar y Luisito Rodas demostraron que son la delantera con mayor velocidad del equipo. A eso de los 13 minutos, Aarón Bardales envió un centro que pasó cerquita de la meta del uno porteño... y luego no hubo para más.