Honduras
El Rey de Copas aprovechó su estadía de ayer en Miami para terminar de analizar los puntos fuertes del Joe Public, su rival de mañana en la Liga de Campeones; pero, previsor, Juan de Dios Castillo ha encendido el interruptor de emergencia y declarado su temor por el arbitraje, más que por cualquier futbolista contrario.
Y el recelo del Cuate tiene sus propios fundamentos: Jack Warner, el capo de la Concacaf, es también el propietario del cuadro triniteco, así que hay que andarse con harto cuidado por las tierras de míster Jack: “Ahora ya no hay equipos pequeños y más el Joe Public, que está bien protegido, porque su dueño es el presidente de la Confederación, y cuando eso sucede... híjole, hay que tener mucho cuidado con los arbitrajes”. Reflexión a lo mexicano.
Más allá de eso, los videos vistos del conjunto de Michael McComie, ya han entregado un análisis casi clínico del conjunto que perdió 0-2 ante Montreal Impact en la primera fecha de la Champions; además, una parte del “filósofo” que el Cuate lleva dentro ha dado una charla de lo que hay que hacer de ahora en adelante: “Con el 20 por ciento de talento les basta a los buenos jugadores, nada más que tienen que poner el 80 por ciento restante en actitud... y ante Savio el grupo volvió a poner ese 80 por ciento y logramos el triunfo”.
El mea culpa
Ya entrando en lo meramente futbolístico, el DT del Blanco ha reconocido que el sistema empleado ante Atlante (4-5-1) no le ha dejado las mejores conclusiones, “volveremos a jugar con dos delanteros, el estilo que pretendimos ante Atlante lo entrenamos muy bien, pero no lo realizamos así en el partido, por eso volvemos al 4-4-2”. Palabra santa.
El Más Popular resentirá la sensible baja del central derecho Sergio Mendoza, que no se recupera de una molestia muscular. Además, en el esquema que Olimpia usará en Trinidad y Tobago no caben los uruguayos Rodolfo el Indio López y Néstor el Falucho Silva, que se han quedado en la capital preparando su revancha.
El recuerdo ante equipos caribeños no es nada ingrato para el equipo de Tegucigalpa, que se coronó campeón de la Concacaf en 1988, justamente derribando al Defense Force, por aquel entonces uno de los más respetados clubes de la zona.