Honduras
Dicen que será el mejor duelo de la noche y que si alguno se atreve a pestañear pum... esa bomba estallará.
Atiba Hutchinson es el que le pone la dinámica y la fuerza al juego canadiense.
Amado Guevara... bueno, El Lobo lleva el fútbol y todo el peligro desde el mediocampo. ¿Qué le parece?
Ernesto Luzardo, ex DT, dice que estos dos tendrán una lucha sin precedentes.
“Este es uno de los duelos más atractivos de la noche. Con Amado tendremos fútbol mientras que los canadienses nos reponderán con la fuerza de Atiba un jugador hecho para detener”, comentó Luzardo.
De inmediato siguió: “Sabemos que Amado es el encargado de hacerlo todo y que Canadá enviará a Atiba a que destruya todo lo que quiere hacer Amado”.
¿Se impondrá la fuerza al talento? Eso jamás. Luzardo analiza: “El talento siempre se impone a la fuerza, así que estoy seguro que Amado ganará el duelo”.
Sin el rey
Pero, y ¿qué pasará sin David? sencillo. Desaparece un duelo importante: “Todos sabemos que a David todos le quieren hacer marca, al no estar él hay un peso menos”, dijo.
Chelato Uclés coincide en eso con Luzardo. El Maestro nos dijo que al no estar David Suazo, los canadienses se olvidarán de un jugador en particular.
Uclés asegura que el sábado, el juego pasará más por la colectividad que por el individualismo.
De hecho, cuando le mencionamos varios duelos prefirió no tocar alguno en especial, salvo el que escogimos como principal duelo: el de Atiba Hutchinson y el de Amado Guevara, un duelo de grandes.
Chelato comenzó diciendo: “es que los duelos se centran siempre en David Suazo, es el jugador a marcar y al no estar siento que no habrá ninguno en especial, David es el jugador que todos quieren marcar”.
Minutos después, tocó el duelo que se llevó más votos en Zona: “Seguro Atiba se irá tras Amado, es el jugador que arma el juego de Honduras, así que hay que buscar la forma de que no genere fútbol”.
No importa cuál sea el duelo de la noche. El más importante se jugará once contra once y ambos coinciden que hay que anotar el primero antes que el segundo. En pocas palabras que no exista desesperación.