Honduras
El mejor equipo en cancha seca pudo sacar ventaja en el clásico nacional, que terminó 1-0 a favor del Verde con un tremendo diluvio que impidió el normal desarrollo del juego en un complemento repleto de agua y con muy poco fútbol.
El gol coronó un
buen primer tiempo
Subido en un tobogán, el partido llegó al clímax cuando Marvin Chávez, eterna piedra en el zapato de Johny Calderón, empalmó con la cara externa de su pie derecho un servicio bien pensado de Saúl Martínez... el Hijo del Viento no perdonó y mandó a guardar la pelota por el mismo ángulo que defendía Noel Valladares.
Era el minuto 26 y Marathón traducía en goles su mejor momento en el juego. Olimpia respondía con un prepotente bombazo que contenía el uruguayo Juan Obelar, el guardameta uruguayo del Monstruo que, acto seguido, salvaba nuevamente su arco tras cabezazo de Wilmer el Matador Velásquez.
El juego mejoraba en forma considerable, con el Monstruo aprovechando los espacios vacíos que dejaba la zaga izquierda del Blanco y con el León con demasiada indiferencia a la hora de ver el marco contrario.
Ni el Matador ni la Rata Bruschi recibían la mejor alimentación de parte de los volantes (mala noche para Dani y Ramoncito Núñez), mientras la lluvia seguía cayendo sobre la gran ciudad y delataba el mal estado de la cancha del estadio Morazán, que revivía viejas noches de gloria en el clásico.
Se fue con todo...
Con la desventaja en el electrónico, Olimpia tomó la manilla del partido y empezó a convocar todos sus poderes, aunque la más clara la ha tenido el Verde al 63, cuando Mariano Acevedo cruzó un derechazo al poste; el Albo reaccionó con un testazo del Matador, pero al cuadro capitalino no se le abría el arco.
El aguacero se había convertido en diluvio y la cancha ya no ayudaba al espectáculo.
Marathón aprovechaba el gol de la primera mitad, anotado en cancha seca, y se levantaba mirando a los demás equipos desde arriba.
Olimpia ya no tuvo para más, ni contra el agua ni contra el Verde...