Honduras
Por donde se analice es mejor para Honduras jugar en el estadio Olímpico, ya que en ese escenario deportivo, la bicolor tiene un rendimiento del 70%.
Esto sin tomar en cuenta el plano económico, que es muy superior con respecto al vetusto Morazán.
El estadio Morazán tiene capacidad para 21 mil espectadores, mientras el Olímpico puede recibir 38 mil.
Es cierto que la presión que tiene el Morazán pone a temblar a cualquiera, en especial México, pero en este escenario deportivo, Honduras fue eliminado para Francia 98 con un empate sin goles ante Jamaica y además quedamos fuera de Alemania 2006 con otra igualdad en el marcador frente a Costa Rica.
Ojo, en el Olímpico no todos los recuerdos son gratos, Trinidad Tobago nos amargó la existencia para Corea y Japón 2002 con la derrota más absurda en la historia del fútbol hondureño .
México ya tiene recuerdos de un triunfo en el Morazán, pasó hace 43 años cuando se impuso 1x0 con gol de Isidoro Díaz a los 62 minutos.
El equipo mexicano tenía nombres ilustres como Antonio la Tota Carbajal, Arturo Chaires, Gustavo Peña, Guillermo Sepúlveda, Martín Ibarreche, José Luis González, Felipe Ruvalcaba, Isidoro Díaz, Salvador Chava Reyes, Ernesto Cisneros y Aarón Padilla. El entrenador era Ignacio Tréllez.
Par o non
Honduras ya le ganó a México en dos ocasiones jugando eliminatorias en suelo sampedrano.
La primera de ellas el 21 de septiembre de 1996 cuando se impuso 2x1, con goles de Carlos Pavón y Eduardo Bennett, este último a través de un lanzamiento de penal.
Por México descontó Ramón Ramírez, con la ayuda de una piedra que se le interpuso en el camino a Arnold Cruz.
Esa noche, sin duda, pesó el Morazán en los mundialistas mexicanos, quienes temblaron por el apoyo de la hinchada catracha.
También se le ganó con solvencia 3x1 el 19 de junio de 2001 en el Olímpico con tres goles de Carlos Pavón, el verdugo catracho ante los aztecas. Por México descontó Víctor Ruiz con un golazo de tiro libre.
Pavón
Jugó la mayor parte de la vida en México, se coronó campeón con el Morelia, aunque no jugó la final por lesión, pero, sin duda, dejó huella en el balompié azteca.
Hago esta introducción porque Pavón anotó cuatro de los cinco goles que Honduras le ha hecho a México en suelo catracho y sin duda alguna, sería un elemento a tomar en cuenta por el entrenador, Reinaldo Rueda, para el decisivo partido del 19 de noviembre.
Si la Federación quiere una taquilla récord, pues jueguen en el Olímpico, donde también hay buenas opciones de conseguir el boleto.
Si quieren intimidar a los aztecas, váyanse al Morazán, donde hace 43 años no perdemos un juego de eliminatoria mundialista. Algo es seguro, Honduras cuenta con la suficiente capacidad para ganarle a México en cualquier estadio del país.