Honduras
Cuando pensé que nadie se acordaba del clásico se aparecieron estos dos y me confirmaron que no.
“¿Sabés qué? Mucha gente me detiene en la calle y me dice que golee el sábado, pero me han salido por ahí olimpistas que dicen que no lo haga”, me decía Óscar Torlacoff.
Cuando mis dudas continuaban, a nuestro lado, en el parque España pasó un hincha y le dijo: “Espero que no golee el sábado compa, por favor”.
Torla soltó una carcajada enorme y yo volví a creer en el clásico.
Ahí estaba Jocimar. El brasileño dice que esta semana prefiere taparse los oídos y no escuchar nada de lo que dicen los hinchas. “Yo prefiero andar con los vidrios cerrados en mi auto, porque el clásico se calienta mucho”, dijo.
Estos dos nos acompañaron para hablar solamente del clásico, no hay nada más de lo que se tenga que hablar desde hoy.
“La semana del clásico es intensa, yo la vivo diferente y la siento así. Hasta intento comer menos para sentirme a tono ja, ja, ja... es que hay que jugarlo con todo, ese es un partido que no se juega a medias”, agregaba Torla.
Jocimar dice que no lo siente así, hasta que pisa la grama. “Yo intento pasar la semana lo más normal posible”, expresó.
Y ¿hay cábalas?
Dentro de la cancha muchas. Las que salen a la luz son pocas. “Yo tengo una, me gusta entrar a la cancha con el pie derecho y antes de ingresar escucho música uruguaya, me hace sentir bien”, contó Torla.
Joci no tiene ni una pero si miles de deseos. “Quiero que ganemos, sí o sí”. ¿Y los goles? Joci dice: “Quiero golear de cualquier forma”. Torla finaliza: “Que sea de chilena para enmarcarlo”.