Estados Unidos
Tuvieron que esperar 46 horas, pero los Filis de Filadelfia terminaron de liquidar 4-3 los Rays de Tampa Bay en un minipartido de tres episodios para consagrarse campeones de la Serie Mundial por segunda vez en su historia.
La ciudad de Filadelfia no había tenido ningún equipo campeón en las ligas profesionales desde el título de los 76ers en la NBA en 1983.
“Ahora sí. Se acabó”, gritó eufórico el torpedero de los Filis, Jimmy Rollins.
“En mi vida soñé con vivir un momento como este”, añadió el cácher panameño Carlos Ruiz cuando le preguntaron sobre las sensaciones tras atrapar el último strike.
Agitando toallas blancas y abrigados de arriba a abajo, el Citizens Bank Park tuvo lleno completo y la algarabía fue inmensa. Con temperaturas bajo cero (30 grados fahrenheit), los fanáticos llegaron bien abrigados, con gorros con orejeras y cobijas.
Mejor desenlace no pudo tener la Serie Mundial del 2008, que sin duda alguna pasará a los libros de historia por un último partido que abarcó tres días para completar tres innings y medio. Fue la primera vez en 104 años de historia del Clásico de Otoño que un partido fue suspendido antes de los nueve innings y reanudado después.
Geoff Jenkins vino a batear por el pícher abridor Cole Hamels, quien fue proclamado como el Jugador Más Valioso de la Serie Mundial, y conectó un doble por el jardín central frente a Grant Balfour, el relevista que estaba en el montículo por los Rays en el momento de la suspensión.
Rollins hizo avanzar a Jenkins con un sacrificio y luego anotó cuando un fly de Jayson Werth a lo corto del central cayó en medio de los infielders Akinori Iwamura y Jason Bartlett. Así, de un solo zarpazo, los Filis se pusieron arriba 3-2.