Honduras
Problema eterno, molesto y sin fin. Los barras bravas de Olimpia y Motagua volvieron a enlutar el fútbol.
Acabaron con el sentido.
En el día de difuntos mataron a la redonda. Volvieron a manchar la pelota y su revuelta no tuvo límites esta vez.
Batalla descomunal, antes, durante y después del clásico capitalino. La familia que llegó al gigante del barrio Morazán salió horrorizada, con factura de psiquiatra en mano para no volver.
Zona lo advirtió y no lo tomaron en cuenta. El 25 de abril del presente año, EL HERALDO presentó una serie de trabajos para iniciar el combate a la violencia en el fútbol. Sugirió una estrategia de domingo, pero como siempre, no fue tomada en cuenta.
Un revo ha muerto
Son las 11:00 de la mañana en ciudad capital y el hincha se prepara para ir al estadio. Esa tarde se jugaba más que tres puntos o el prestigio. Se jugaba la vida.
Al salir del Nacional fue víctima de una trifulca sin precedentes.
Las propias gradas del estadio fueron destruidas para conseguir un objeto contundente para estrellarle al rival. Botellas, vidrios, armas cortopunzantes... de todo.
Hasta que el tipo de nuestra historia quedó tendido en el puente La Isla: Catalino Sánchez, un integrante de la Revo, fue golpeado a mansalva, supuestamente por miembros de la Ultra Fiel, y rematado mediante cuatro balazos que acabaron con su vida.
Los otros incidentes
De forma confidencial, Zona pudo constatar que ningún elemento de la Policía Preventiva que acude al interior del estadio puede andar armado, excluyendo a aquellos que se harán cargo de custodiar las taquillas.
Antes de iniciar el juego, en la primera revuelta entre las barras en los exteriores del coloso, testigos aseguran que apareció un agente de la Preventiva disparando al piso y provocando una herida en la pierna a un barra de la Ultra Fiel. El efectivo habría acudido tras el llamado de los agentes ubicados en las taquillas.
Antes, dos uniformados más fueron heridos y dos fotógrafos resultaron con lesiones graves y con un saldo lamentable: una cámara quebrada y otra hurtada.
Hay más elementos
Según el comisario de Policía, Héctor Ruiz, la movilización de elementos a los partidos depende de su valoración de riesgo. “Depende de la importancia, pueden ser 400 y hasta 800 uniformados, pero para la policía es difícil detener una turba de 10 mil hinchas, aunque hay estrategias que se puedan aplicar”.
Por otra parte, para el directivo de Olimpia Miguel Flores Cisneros, los equipos capitalinos invierten, cada uno por juego, unos 26 mil lempiras en seguridad. “La directiva de Olimpia ha tratado de concienciar a las barras para que frenemos esto, no solo nos reunimos con la policía, invertimos en esto y hemos perdido mucho dinero”, dijo el dirigente del Albo.
A su vez, el director deportivo de Motagua, Manuel Zelaya, ratificó que la dirigencia del Azul no tiene vínculos con las barras. “La directiva de Motagua no tiene nada que ver con ellos”, dijo brevemente.
Los encargados de la seguridad el domingo fueron: Quintín Juárez García, supervisor, y Ramón Martínez, encargado del dispositivo. Sin embargo, ayer no se pudo dialogar con ellos porque estaban de francos.
De acuerdo con datos extraoficiales, se había consignado llevar 400 agentes para hacer efectivo los cinco anillos de seguridad.
Lo consumaron
En la estrategia de la policía estaba claro que los integrantes de los Revolucionarios saldrían cinco minutos antes de finalizar el juego, pero no, se quedaron en el estadio y abandonaron al mismo tiempo que la Ultra Fiel, continuando la pelea en los predios del puente La Isla.
“Es posible que haya proyectos con los equipos de ahora en adelante; algo falló en la estrategia el domingo”, dijo el comisario Ruiz.
En las gradas fueron burlados los cordones de seguridad. Los hinchas se llevaron de encuentro a los policías “Cobras” y otro tanto se fue por debajo del coloso.
Medidas
El presidente de la Liga, Mario Prieto, repudió los actos delictivos que se dan en los estadios.
“No se debe usar el fútbol para delinquir; hablé con Mario Verdial, el presidente del Catedrático, para tomar las medidas para el juego del sábado entre España y Olimpia en el Morazán”, explicó.
Prieto contó que para el sábado en el Morazán (partido de alto riesgo) se tratará de llevar una considerable cantidad de policías, se habla de mil 200, además se van a dividir las barras y se usarán diferentes horas de salida.
“En el futuro vamos a buscar una alianza con la policía para identificar con fotografías a los más violentos y prohibirles la entrada a los estadios”.
El día después...
Al final de todo el quilombo montado el domingo, los saldos se fueron en rojo.
Una pobre taquilla de 10 mil 760 personas, 48 detenidos de ambas barras en las postas del barrio el Manchén y el barrio Belén; un muerto, un civil herido, dos policías en iguales condiciones, una estrategia fallida y mucho dolor.
Una pelota manchada y el deseo manifiesto de no querer seguir en lo mismo. El fútbol es solo un juego donde gana el mejor, no una guerra donde pelea el más idiota.