Honduras
Trac, trac... tronaba los dedos y la pedía a gritos. Volante cara roja de estatura media, se escabullía como quien se escapa de las brasas y parecía el hijo de Hércules cuando se armaba de poderes y sus pies mimosos sacaban ternura para domesticar la de chichote.
Mon Paz ya es historia.
Ayer a las 8:35 de la mañana dejó de ser el gran Ángel Ramón Paz, uno de los mejores volantes que ha parido la Nación Olimpista, víctima de un jodido cáncer en el estómago que le jorobó los últimos meses de su vida, por entero dedicada a su primer amor, Olimpia; tenía 58 años y estaba por terminar su segundo libro, que estará dedicado a la era “pre Liga Nacional” y será presentado por su hijo, Eduardo.
Lo traía en la sangre...
Figura de aquel histórico Olimpia campeón invicto de la temporada 69-70, para muchos el mejor de toda la vida, Mon pudo debutar en Primera División un junio 22 de 1969, en medio de un Olimpia-Atlético Indio.
Cuenta la leyenda que el León tuvo que recurrir a su banca para hacerle frente al Diablo, ya que el plantel titular del Blanco era la base de la H que jugaba por un cupo en el Mundial de México 70; entonces apareció la pandilla de Mon Paz, que se puso la camiseta del Más Popular y se atrevió a celebrar un gol...
Luego tuvo que decidirse entre el fútbol y el estudio y en la campaña 77-78 le dijo adiós a su pasión para incursionar en las letras allá en Brasil.
Pero como no podía estar desligado mucho tiempo del balompié, se hizo entrenador y empezó a formar jugadores para su Olimpia, en las famosas Fuerzas Básicas Olimpistas, organización que dio el boom histórico al terminar de formar al referente más importante del fútbol nacional: David Suazo, el Rey que le dedicó el triunfo ante Jamaica de septiembre 10 a un ya debilitado Mon Paz... QEPD.