Honduras
Juego a juego vemos un Benfica que se cae a pedazos.
Y de ese montón de cartones rotos que quedan en la cancha por la derrota, aparecen las opciones B, los lados C y hasta los sistemas inéditos.
Por allí aparecen soluciones para un equipo que fue formado solo para hacerle honor al mote que lleva. (Glorioso).
Pero no basta con traer estrellas a las que hay que inyectarles luz para que vuelvan a brillar como el caso de José Antonio La Perla Reyes, Pablo Aimar y Óscar Cardozo.
Y acá es donde la responsabilidad recae sobre Quique Sánchez Flores. El mentor del Águila lisboeta, quien debió diseñar una máquina capaz hasta de matar.
Tres cuadros distintos por los que decidirse. Pero lo que llama la atención es que Suazo siempre está en uno de ellos.
“Quique Flores”, comienza la nota de Mais Futebol, “es un entrenador que a pesar de todo, gane o pierda, mantiene la cordura y la coherencia”.
El español montó a su llegada un claro 4-4-2. Con cuatro defensas parados al fondo y sin salida. Luego a medida avanza el juego y arriesga, entonces suelta a los laterales y pone dos contenciones fijos.
La tercera parte del Benfica es cuando al fondo, busca rematar.
Para la zona baja en cuatro, pone un solo contención, suelta dos volantes extremos, y un delantero de recambio se convierte en un quinto volante con llegada ofensiva por el centro, creando un híbrido de 5 atacantes.
Suazo en el equipo ideal
Entonces lo mejor llega por acá. Suazo encaja a la perfección. Como punta cuando se defiende. Como centro delantero cuando se crea fútbol y como punta cuando se busca con todo el gol.
El equipo ideal del Benfica sería el siguiente: Quim, Luisao, Sídney, Carlos Martins, Yebda, Katsouranis, Aimar, Cardozo, Reyes, Suazo y Gomes. ¡De lujo!