Honduras
Estuvo callado, algo calmado y siempre sereno. Parecía que el banquillo de Sven Goran Eriksson no estaba tan caliente como se había advertido, pero al final, cuando el marcador fue en contra, se rascó la cabeza mil veces.
El DT de la selección mexicana fue el primero en dar declaraciones en la conferencia de prensa y sus palabras fueron contundentes, ante las preguntas agresivas de la prensa mexicana, que buscó de una u otra forma que el DT presentara su renuncia ante los medios.
“Si yo continúo o no es decisión de la Federación Mexicana, pero si me lo preguntan a mí, yo quiero seguir y llevar a México al mundial de Sudáfrica, la meta que me propuse desde el inicio” .
Sven salió sereno, pero mediante pasaron los minutos su rostro se llenó de incomodidad y sus respuestas de sarcasmo a la agresión de la prensa.
“No creo que hayamos jugado tan mal, me parece que fue la certeza de Honduras la que hizo la diferencia, aunque me voy molesto por las expulsiones, que no vi fueran tan claras como lo vio el árbitro”, recalcó.
Los minutos pasaban y la charla con el estratega se volvió más caliente.
Los medios mexicanos no lo quieren y se lo dejaron claro. La pelea que hubo en casa de este matrimonio se trasladó a casa ajena y Eriksson siguió mostrando su molestia.
“Siento que México tiene que corregir el ser tan poco eficiente fuera de casa porque en casa mostramos que somos contundentes, pero aún falta ese pequeño asunto que debemos corregir antes de que inicie la hexagonal”.
El DT se marchó molesto y demasiado incómodo. La luna de miel con los mexicanos finalizó y ahora tiene que luchar y batallar por su permanencia.