Honduras
Nunca dejé de sentir que estaba fuera de casa.
De no ser porque de cuando en vez los letreros en inglés te dan las órdenes, cualquiera hubiese jurado que estábamos de locales.
Ya es una costumbre, al parecer la hinchada catracha está dispuesta a seguir a su Selección desde acá hasta Sudáfrica.
Ayer por la noche no fue la excepción en el Lockhart Stadium de esta ciudad, donde unos 16 mil hondureños se tomaron las gradas del estadio desde tempranas horas.
Honduras nunca estuvo sola y toda la tarde fue bien acompañada por aficionados que no pararon de gritar “Honduras”, sin que sus banderas dejaran de flamear, las trompetas de sonar y de corear el nombre de un Reinaldo Rueda que parece ser idolatrado más que cualquier político del país.
Música punta y camisas blancas acompañados de toda la ganas de soñar con el segundo mundial, los catrachos poco a poco fueron opacando a la barra chilena que se hizo presente en el estadio y que salió desmotivada por el actuar de su representación, considerada a leguas superior a Honduras.
Y ahora ¿quién nos para?