Honduras
Si decimos que este tema se seguirá tocando hasta que culmine el torneo, no estamos exagerando.
Lo de Armando Castro, el central del domingo para el Hispano-Motagua, es inaudito y tan extraordinario como el tamaño de la Tierra.
Ayer, en el campamento Azul, no se hablaba de otra cosa que no fuera eso.
“Creo que no fue”, decían unos.
“Lo viste en la repetición, pucha, Welcome está a centímetros del marco”. “Claro que no era”, agregaban otros.
Pero para que todo quede clarito como el agua lo mejor era hablar con los implicados: Welcome, al que se lo pitaron y Torlacoff, el que sentenció al Hispano.
El Georgie, sencillo y sincero como se caracteriza, dijo: “yo solo seguí la jugada, me fui rápido para el marco cuando sentí la fuerte entrada del defensa que hizo que me cayera al suelo, de repente vi que todos le reclamaban, pero él -el central- ya había pitado la falta”.
El isleño manifestó que no cree que sea injusto, porque quien lo pitó fue el colegiado y no ellos: “nosotros no tuvimos nada que ver, el árbitro está en todo su derecho de pitar lo que vea en la cancha, nosotros los jugadores solo tenemos que cumplir con lo que ellos dicen”.
Que hable el Torla
A pocos metros del Georgie estaba Torlacoff. El Pelón dice que esperaba el balón que ya había pedido al isleño.
“Yo venía a la par de Georgie, le dije que me diera el balón pero el defensa venía pegado a él y estaba a punto de cometerle la falta”, decía el que tendrá que aguantar una jornada para volver a defender al Azul.
“Pero seamos claros, el central cometió varias fallas, la más grande, mi expulsión. Yo iba hacia el marco cuando Máximo Arzú y yo caímos, cuando yo me quiero levantar, Arzú me volvió a botar, fue ahí cuando empezó la pelea.
Cuando me levanté ya tenía la roja en la mano, quizá fue por compensar un poco”.
Día de errores para el colegiado que se estrenaba pitando en primera. Algunos piden castigo, otros celebraron sus desaciertos, lo que si queda claro en esto es que habrá que tomar medidas inmediatas.
¿Fue o no fue?
Pero la gran pregunta aún no era respondida. Georgie me amagaba con un “no sé, yo estaba en el suelo”.
Yo lo seguía consultándole si había visto las repeticiones, él me respondía, “no me ha dado tiempo, prefiero no verlas”.
El Torla no me hizo la finta, fue claro y contundente con su respuesta: “me gustaría dejárselo a ustedes los periodistas, pero siendo sincero, claro que no era para penal, fue falta y al final pitado como tal, el árbitro tuvo la última palabra, nosotros solo seguimos con el trámite”.
Si en algo coincidieron estos dos es en que: “así es el fútbol”.
De repente siguieron hablando y llegaron a un acuerdo. “Cuando las faltas han sido en contra de Motagua y todo el mundo sabe que no fueron reales, nadie dice nada, pero cuando nos favorecen, se encargan de manchar al equipo”.
Lo cierto de todo es que Motagua regresó a los trabajos y esta semana tiene como prioridad hacer énfasis en la definición, viejo achaque que ya molesta y mucho.