Honduras
Embargados sus bienes de belleza futbolística, al Olimpia solamente le queda el recurso de jugar “como cualquiera” y recurrir a un golpe del destino para sumar de a tres; como ayer en el puerto, donde jugó feo, corrió casi a la fuerza, pero gritó Victoria: 1-0 al Jaibo con anotación de su insignia inmortal: Wilmer Velásquez.
Sin la presencia portentosa de antaño, el Albo se vio beneficiado por un “oso” de Nínrod Medina, bien capitalizado por el Matador que ha gritado su gol 186 en la historia de Primera División justo ante dos viejos “enemigos” de clásicos capitalinos (Nínrod, quien rezagó muy corto, y la Barbie Vázquez, a quien batió por en medio de las piernas).
No agradás, Olimpia...
A paso de tortuga, el 4-4-2 de Juan Carlos se transforma en una verdadera odisea para transcurrir entre la defensa y la delantera, generando muy pocas oportunidades de peligro: Rigo Padilla ha gozado de la más clara al 29, pero Júnior Izaguirre le quitó el derecho a la gloria en plena raya de sentencia; hubo también dos horizontales, el primero en un testazo de Jaime Rosales y el segundo en un remate del Bombo Medina que la Barbie desvió con el pecho.
Una delgada cosecha para el Más Popular, que salva el honor cual equipo chico: agazapado en su meta, con pocos razonamientos técnicos y con muchas indecisiones tácticas: Francis Reyes apenas jugó 10 minutos y fue sustituido por el Beto Navas, mientras Rigo Padilla, el Bombo Medina y Johny Calderón jugaban uno de sus peores encuentros.
La otra ventaja que tuvo el apático Olimpia fue el rival, que apenas tuvo destellos con Carlos Morán y el Chino Discua y que jugó peor que su contrincante... que ya es decir mucho. Ahora, el León piensa en Motagua.