Honduras
Tiene un color precioso, una presencia que se impone ante el resto de máquinas que, aunque nuevas, no destacan tanto como él.
Es un Chrysler del 56, en las llantas tiene mil y una historias y a pesar de no poder alcanzar grandes velocidades, posee un hipnotismo increíble.
Jocimar, Welcome y Nilberto pasan frente a él todos los días rumbo a los entrenamientos de Motagua y nunca habían tenido la oportunidad de pasar y darle una ojeadita.
“Está bello este carro, que cuidadito y mirá que rines... debe costar una fortuna”, dice Jocimar. Y tiene razón.
Welcome está atónito, jamás había tenido una joyita como esta frente a frente. “Da hasta miedo acercarse, es que está lindo y bien cuidado”, asegura.
De repente, entre la antigüedad y la belleza del automóvil recordamos algo que tenemos más a la mano y que por cierto, viene el fin de semana: el clásico.
El brasileño es el primero en hablar al respecto: “Ja, ja, ja... por eso es clásico, porque nunca pasa de moda, este carro quizá ya no se use, pero le sigue gustando a la gente”, explica.
Nilberto, un tanto más alejado de todos (aún no juega por falta de ritmo) agrega: “Lástima que eran tan lentos, pero ni Welcome ni Jocimar lo son ja, ja, ja” dijo, tomémosle la palabra.
El Olimpia-Motagua o Motagua-Olimpia está a la vuelta de la esquina, quizá como algún día estuvo parqueado este auto.
Los dos delanteros del Azul dicen que luego de ganar ante Real España la confianza subió hasta el tope del velocímetro.