Estados Unidos
Tras seis meses fuera de las pistas los rumores, las especulaciones y las teorías circulan como la pólvora en la trastienda del circuito WTA.
¿Es verdaderamente una lesión de hombro lo que tiene María Sharapova?
La última ocasión en la que vimos a la tenista rusa empuñar su raqueta fue en el 2008, en el torneo de Montreal, desde entonces nada se sabe de ella.
Su renuncia a disputar el US Open pasó desapercibida: una lesión de hombro no es un tema baladí y la jugadora de Nyagan necesitaba descanso.
Sin embargo, con el arranque de la nueva temporada llegaron las primeras dudas: la ex número uno del mundo no defendería título en el Open de Australia y tampoco acudiría a los torneos de París y Dubái.
Sharapova ya está en boca de todos. El primero en apuntar un posible problema extradeportivo fue el capitán ruso de Copa Federación, Shamil Tarpischev, “lo de María podría ser un problema más mental que físico”.
Aquello era tan sorprendente, como inesperado. Si por algo ha destacado siempre la tenista rusa es por su profesionalidad, pese a que se haya sabido ganar la vida ejerciendo como modelo o como diseñadora de ropa, puntualmente.
“Ella se ha acostumbrado a la buena vida”
El último en salir a la palestra ha sido Dzhamal Chakvetadze, padre de la tenista, Anna Chakvetadze, que no ha dudado en asegurar que lo de la jugadora rusa es otro tipo de problema, “la mente de María no está en el tenis, sino en el amor.
Hace unos días hablé con su padre y él no sabe qué hacer, ha perdido toda influencia sobre su hija, ha dejado de escucharle”.
“Durante los seis meses de baja, ella se ha acostumbrado a la buena vida y al amor y ahora no necesita nada ni a nadie, excepto a ese tipo”, señaló Dzhamal refiriéndose a Charlie Ebersol, actual novio de Sharapova.
La pareja lleva saliendo desde el mes de septiembre de 2008, según publicó entonces The New York Daily News.
Ebersol es productor cinematográfico e hijo de Dick Ebersol, presidente de la cadena de televisión norteamericana NBC Sports y la actriz Susan Saint James.
Pese a que solo son especulaciones, la realidad apunta a una lesión que se ha prolongado en el tiempo bastante más de lo esperado.
El motivo solo lo conoce Sharapova, pero tristemente la exigencia física y mental a la que están sometidas las grandes estrellas del circuito no permite devaneos por Sunset Boulevard bajo una puesta de sol.
“Si la gente quiere que sea una muñeca del tenis, lo siento. No voy a serlo. No estoy aquí para ser la siguiente Anna Kournikova. Soy la primera María Sharapova”.
Aquellas declaraciones de la jugadora siberiana, cuando solo contaba con 18 años, fueron expeditivas y clarificadoras; pero hoy por hoy, la duda ya se cierne sobre ella.