Honduras
Lo de Motagua es demasiado triste. Intenta. Corre. No gana.
Anoche fue un claro signo de que no tiene la suerte de su lado: por más que buscó el marco de Jull Arzú, jamás pudo anotar.
Savio sí y fue a los 37 y 42 minutos del segundo tiempo, suficiente para que los tres puntos se fueran rumbo a Santa Rosa de Copán y así dejar una clara catástrofe en el Azul.
Motagua lucha, guerrea, corre, intenta, pero no puede. Y no me cansaré de decirlo.
Hace unos meses dijeron que apelarían a la memoria futbolística, pero eso ya no existe.
Motagua se enreda y hasta ya perdió lo último que tenía: la mejor defensa del campeonato.
Al Azul le cuesta mucho, quizá hasta demasiado. Por momentos muestra buen fútbol, segundos después solamente ganas.
También hay que agregar que no tiene suerte y en esto del fútbol a veces es necesario.
Como en una jugada de Georgie Welcome en los primeros 25 minutos de iniciado el encuentro.
El espigado delantero quedó solito ante Jull Arzú luego de excelente pase de Jocimar. Welcome le metió demasiado el acelerador y no pudo rematar placenteramente. Ahí se vio clarito el primero de los Azules.
En el segundo tiempo fue Jocimar el que estuvo cerquita de anotar. Primero su remate pasó cerquita, luego no pudo controlar bien el balón.
Luego de esa última jugada, don Jaime decidió mover las piezas. Hizo ingresar a Shanon Welcome y sacó a su primo Georgie.
Minutos después le tocó salir a Jocimar e ingresó Torlacoff.
Pero ninguno de ellos pudo conseguir los goles.
¿Qué te pasa, Motagua? En el Azul lo que menos se ha querido hacer es hablar de crisis y la palabra problemas se sacude con escobas y respuestas esquivas.
Pero no cabe duda que hoy, cuando se vean en la novena posición y pese más el mes sin ganar, habrá que tomar medidas.
Los goles
Fue increíble. Savio casi no llegó, a excepción de unas cuantas ocasiones en las que consiguieron contragolpes.
Pero siete minutos antes de que el central pitara el final del juego, el Savio se fue adelante en clara búsqueda de la victoria.
Centro del lado derecho, Harrison Róchez enredó a la defensa y el Guille Díaz (ojo, el mejor defensa hasta ese momento) no dibujó bien el marco y envió la pelota al fondo de su propia valla, la que había defendido anteriormente.
Era el 0-1 a favor del Savio y los Azules solo bajaban la mirada. Unos minutos después, Motagua intentaba volver a encontrarse en la cancha, pero Savio fue más vivo.
Volvió a tomar marcha y esta vez el recién ingresado Ney Costa mandó el balón al fondo de las redes.
Los Azules se quedaron pidiendo posición adelantada que luego las repeticiones dejaron claro que no existió.
Catástrofe. 2-0 a dos minutos del final. Don Jaime no lo podía creer. Estrelló su gorra en el dogaut y perdió las esperanzas.
Savio fue inteligente durante todo el encuentro. Se la pasó esperando a Motagua, confiando en que el ímpetu se le acabaría rápidamente.
Lo de Motagua ya huele a tragedia. El Azul perdió no solo los tres puntos, quizá y hasta la confianza.
La directiva dice que lo aguantará hasta el final porque piensa en un proceso.
Pero parece que el romance entre don Jaime y la oncena ha finalizado.