Honduras
Justicia no es solo la que se aplica en las salas judiciales, sino que también la que dicta el terreno de juego.
Al Verde le vino bien la exposición de criterios que le planteó la Jaiba en la cancha del Olímpico de Sula.
Fue un buen juego visto apenas por 800 personas en un gigante que se siente más solo que cuando lo comenzaron a construir.
Cuatro goles y un arbitraje con buen suceso dejó a un Marathón con lecciones de humildad importadas desde Puerto Rico.
Y si alguien duda que a los arqueros (como Diego Vásquez anoche) no les puede beatificar en su propio arco, es un tipo sin raciocinio futbolero.
Gigantón tiene hambre
Minuto 15 del corrido, se viene un centro desde la izquierda en la cancha norte, se levanta una torre en medio del área y aparece un potente cabezazo de Milton Palacios que puso a los del Paz Baraona a celebrar.
El Verde ganaba en casa desde los primeros minutos.
Reacción atlántica
Al minuto 25, un tal Tatín llamado Carlos Morán, se paró para cobrar un libre que mandó justo a la orquilla de la meta de Ángel Obelar, quien adornó con su vuelo de querubín.
Y entonces, a los 60 minutos, Diktmar Hernández soltó una línea con voltaje 220, que dejó electrizado al arquero uruguayo.
Marathón contó con la suerte de recibir una goleada de manos del Victoria y luego el DT Keosseián puso a Carlos Will Mejía, quien con el 7 en la espalda le hizo el doloroso (se estrelló en el poste) empate a dos y salvó la noche del Verde.
De no ser por el porteño, el Monstruo estaría ya en el catálogo de los animales en peligro de extinción... pero tranquilos, sigue vivo.