Honduras
Hace muy poco, Pedro Atala dijo “aquí nadie se ha muerto”. Vaya día ese. Pero ahora, algunas horas, días y semanas después parece que sí.
El sueño Azul por lograr algo en este campeonato se ve lejano, inhóspito y arisco.
A este Motagua todo se le niega, todo le huye y parece que nada sale bien. Este inicio de semana no ha sido muy alegre que digamos.
Don Jaime preparó una charla frente a frente con todo el grupo, incluido su cuerpo técnico.
Tres horas parados debajo del sol, con la frente quemándose y los tacos guardados fueron las necesarias para que el grupo se sacara todo lo que tenía adentro.
“El profe nos permitió tener este espacio para decirnos cosas que nos incomodan, fue algo así como sacar los trapitos al sol”, decía el Torla.
Algunos como él hablaron sin tapujo, otros como Marvin Sánchez quieren darle un tinte diferente a lo que sucede en el equipo.
“No estamos preocupados, para nada, estamos contentos y motivados. Todavía creemos en la clasificación y ojo, que cuando Motagua logre entrar en la liguilla todos nos deberán tener miedo”. Vaya alarde.
No habló ni lo hará
A don Jaime de la Pava se le vio sereno. Durante las tres horas de charla casi no habló, prefirió darle el micrófono a sus muchachos y que ellos (los que se han autoproclamado culpables) tomaran la palabra.
Al final de esas calientes y picantes tres horas, se fue a un costado de la cancha número 1 del Complejo Pedro Simón Atala y charló con el nuevo capitán. A Miguel Castillo se le vio igual de sereno. Unos minutos más debajo del sol y a los vestidores.
El DT, a paso acelerado, solo se limitó a decir: “Lo siento, esta semana no daré declaraciones, lo haré hasta la próxima que es cuando jugamos”.
Aquí nadie busca explicaciones, nadie se cuestiona, nadie se acusa. De un momento a otro todos se han sentado en el banquillo de los acusados y sin escuchar el veredicto final, han decidido echarse la culpa y dar la cara.
“Sinceramente al final del encuentro del fin de semana salimos muy apenados, no puede ser que juguemos de esa forma, estamos avergonzados”, agregaba el Torla.
Jocimar, uno que anda muy molesto, decidió finalizar la charla diciendo: “Aquí todos somos culpables, todos jugamos y nos estamos equivocando, las cosas simplemente no nos salen, pero no estamos muertos”.