Honduras
Mientras los seleccionados salían uno a uno del aeropuerto, uno de los últimos en hacerlo fue Ramón Núñez.
El Principito, poco afectado por las pocas horas de sueño, atendió a todos y habló sin tapujos del triste resultado del sábado de la noche triniteca y sobre todo de lo que viene.
Ramoncito no puede ocultar su gran molestia por la forma en que se escaparon los dos puntos y por ese último minuto verdaderamente infame.
“Creo que el empate no es mal resultado, quizá nosotros lo terminamos viendo de otra manera porque fue mediante una forma amarga e injusta de recibirlo, pero eso ya es pasado, ahora solo pensamos en ganarle el miércoles a México”.
El que ahora se pasea por tierras mexicanas coincide con el resto de sus compañeros, “hay que dejar lo de Trinidad atrás y pensar solamente en México”.
De México insiste: “tenemos que ganarles a como dé lugar para comenzar a ubicarnos en los puesto de arriba y salir del último lugar, eso si queremos clasificar al Mundial”.
Se siente como una obligación, pero esa pérdida ante Costa Rica en el primer encuentro de la hexagonal y el empate sabatino ante Trinidad pone a los nuestros contra las redes y con ganas de una revancha inmediata.
“Ahora hay que descansar y mantener la cabeza fría preparándose bien para lo que será el juego del miércoles”, recalcó, dejando escapar un tanto el cansancio provocado por el desgaste del viaje y las tristes horas pensando en aquel empate.
De locales
La H ya está en su tierra, siente confianza y se cobija con el apoyo de los hinchas.
“Hay que aprovechar los juegos del locales, este será el primero para nosotros y estamos casi obligados a hacer un buen espectáculo y quedarnos con los tres puntos”.
La H no siente presión, al contrario, siente compromiso y ganas de borrar lo hecho en las dos fechas anteriores.
Quiere revancha, de esa futbolística. Ramón finaliza: “la eliminatoria será así, dura y complicada, ahora tenemos la oportunidad de jugar en nuestra casa y eso siempre motiva, ese encuentro ante México será lindo”.
Luego de esto, Ramón se marchó, tomó su asiento en el bus de la H y siguió pensando, quizá, en lo vivido en tierras caribeñas.