Honduras
. Aparecen vestidos de azul y hasta la sonrisa les combina con el cielo.
Arriba se van las miradas de aquel rondo entrelazado que ya dan soporte y alimentan una ilusión.
Tijuana es el campo de los sueños y los escollos que tenderán a convertirse en pesadillas con nombre de Canadá, Estados Unidos y Cuba.
Adentro del campo los cipotes se automotivan y lanzan el grito de guerra: “Honduras, Honduras, Honduras”, tras haber dejado todo en manos del creador.
Son las 8:31 de la mañana del jueves Santo... la cancha cinco del Proyecto Gol comienza ya a recibir el calor del inclemente verano...
Llegó el trole
Ariel Bustamante se rasca la barba por última vez en la mañana y se pone de fondo con la física. Los chicos se exigen con pelota.
Entonces los gritos del PF uruguayo invaden el silencio y se escucha una orden de repetición... “Estoy convencido, carajo”.
Es una leyenda popular ya... los gritos del entrenador físico no se detienen y les recuerda que ya solo restan 12 días para el debut ante Canadá... y es cuando Jonathan Reyes les grita a sus compañeros: “Vamos a romperle la m... a Canadá”.
En dos
La cancha se divide... el campo se parte y de un lado los dos arqueros se van a lo colombiano.
El PP de todas las selecciones, Pedro Zape, comienza sus clases de vuelo, mientras que el AT colombiano Pablo Román toma a los delanteros y practica definición.
En el sobrante del terreno de juego, el DT Emilio Umanzor toma la batuta y finalmente aprieta la táctica: el desmarque, acelera, pausa, recepción... todo su dibujo finalmente fue expuesto en la cancha.
Sin embargo... nunca deja solo a Anthony Lozano, en quien ya se comienzan a depositar cuotas de confianza.
Umanzor se muere bajo el sol, agoniza con los gritos, el pasto seco se traga los restos de sus palabras... nadie se relajó y se repitió hasta alcanzar la perfección. Tijuana nos espera para el premundial.