Reino Unido
Con la cuenta de la felicidad repleta (viene de golear 6-2 a su principal enemigo, Real Madrid), Barcelona se juega hoy la posibilidad de optar a la triple corona de la temporada (Copa del Rey, liga de España y Copa de Europa).
Su principal inconveniente es el 0-0 registrado en la ida ante Chelsea, en el primer partido de la temporada en casa en el que el Barça no marcó un gol; su ventaja, el gran juego desplegado hace unos días en el Santiago Bernabéu, que le valió el reconocimiento del fútbol mundial.
El equipo español afronta el encuentro con dos bajas importantes: Rafael Márquez se lesionó en la ida y no volverá a jugar en lo que resta de la temporada y tampoco estará en Stamford Bridge Carles Puyol, que acumuló amarillas. A estas dos bajas sabidas, Guardiola se enfrenta a una posible tercera: la de Thierry Henry, quien se retiró lesionado del encuentro ante Real Madrid, donde el francés fue uno de los destacados.
En busca de su sexta final de la máxima competición continental, Pep Guardiola intentará que su equipo no pierda su estilo y vuelva a ser el gran conjunto que conquistó Madrid, donde solo se puso un pero a su actuación: la defensa de los balones aéreos, precisamente uno de los fuertes del cuadro de Guus Hiddink.
Por eso, la principal duda estriba en la identidad del jugador que acompañará a Gerard Piqué. Guardiola dispone de dos opciones: situar a un central, como Martín Cáceres, o alinear a un lateral reconvertido, como Eric Abidal.
Quiere revancha sí o sí...
En el otro lado resulta una evidencia que el Chelsea está cada vez más "presionado" por cosechar éxitos europeos, por lo que tratará de contener a un imparable Barcelona en su fortaleza de Stamford Bridge, como hiciera ya en el Camp Nou.
Los Blues, tutelados hasta final de temporada por un hombre que ha transformado la plantilla desde la destitución del brasileño Luiz Felipe Scolari, el también seleccionador de Rusia Guus Hiddink, se quedaron a las puertas de lograr la Copa de Europa la pasada temporada.
En una vertiginosa tanda de penales, que incluyó un desatino fatal de John Terry, se la llevó el Manchester United. Por ello, quizá, su determinación de burlar al conjunto azulgrana y resarcirse de la decepción de la pasada campaña es ahora mayor, sobre todo sabiendo que la venganza contra el Diablo Rojo está rondando Londres.
En la ida, la plantilla de Londres paró los pies al 11 de Pep Guardiola. En Stamford Bridge, el Chelsea se vuelve todavía más peligroso. A la cita definitoria con el Barcelona regresará el germano Michael Ballack en el mediocampo, que descansó en la pasada jornada de la Premier; y vuelve también a estar dentro de los planes de su entrenador el inglés Ashley Cole, tras haber cumplido una sanción.