Reino Unido
El defensor de la Copa de Europa, un Manchester United arrollador y más favorito que nunca, hizo añicos en el Emirates el perenne sueño europeo de un Arsenal impotente, al que sentenció ya en el primer tiempo y aplastó por un 1-3 que lleva al campeón directo a otra final de Champions.
La solidez, la efectividad, la magia que han coronado las últimas temporadas al once de Alex Ferguson dieron pocas opciones a su anfitrión.
El líder de la Premier anuló de un plumazo, y en menos de un cuarto de hora, cualquier intento de su rival por hacer burla a los pronósticos.
Esta vez no funcionaron el entusiasmo, las ganas y la combinación de talento y juventud de la que tanto presume su míster francés, Arsene Wenger.
El Arsenal no pudo con un United que marcó el tempo desde el arranque; que esgrimió sin mácula sus armas más poderosas y que silenció las gradas con las estocadas milagrosas de sus Ronaldos y sus Rooneys. Sus inagotables recursos.
Estocadas
Un fallo defensivo de los locales, un resbalón del joven zaguero Kieran Gibbs, empujó al equipo del escocés Alex Ferguson a ponerse por delante. Aprovechó la coyuntura en la zaga el letal Cristiano Ronaldo, con un balón que remató desde dentro del área pequeña del coreano Ji-Sung Park.
Ronaldo iba lanzado y ahora le llegaba su turno de contribuir al marcador. Sin esperar más de tres minutos, el portugués arremetió con un impresionante golpe franco ante el que poco pudo hacer cancerbero español del Arsenal.
El goleador luso batió al portero local sin mucho problema y añadió más miseria a la situación, ya nefasta, en la que se había metido el Arsenal en poco más de diez minutos de partido.
El paso por vestuarios no mejoró el destino de un Arsenal cada vez más alicaído, más rendido ante la evidencia y sabedor de que los minutos se agotaban para desplegar la hazaña que le salvaría de la eliminación.
Ronaldo volvió a plantar cara al español Almunia, que abortó con una estirada notable otro centro a meta del portugués nada más empezar el segundo tiempo.
La pesadilla del Arsenal continuó. Y el artífice de los peores sueños del equipo del disciplinado Wenger, prácticamente rendido a lo evidente, fue, otra vez, Ronaldo, omnipresente en esta semifinal, que remató con éxito una jugada comenzada por Park, que pasó por Rooney y desembocó en el jugador luso.
Con la semifinal enfilada, Ferguson se curó en salud y sustituyó a Rooney, quien ya tenía una amarilla y corría el riesgo de quedar fuera de cara a la final, por el búlgaro Dimitar Berbatov a los 66 minutos.
Una entrada en el área de Darren Fletcher, del United, sobre el capitán Gunner, Cesc Fábregas, costó la expulsión por roja directa al escocés, minando numéricamente la formación de Ferguson, y concediendo un penal al Arsenal, que transformó en el minuto 76 el holandés Robin Van Persie, recuperado de una baja tras cuatro partidos de ausencia.
Al final del juego, Cristiano dijo a la prensa que "estamos en la final, el objetivo era ese, jugamos muy bien contra un equipo que juega bien".
El portugués no tiene preferencia del rival, "para ser sincero, los dos equipos son muy difíciles, vamos a ver qué pasa. El Barcelona tiene un equipo espectacular, juegan muy bien, pero el Chelsea también tiene muy buen equipo".