Honduras
Manos en la cintura, mirada de pocos amigos y gesto de insatisfacción.
Así vio Ramón Enrique Maradiaga la mayor parte del partido de la gran final.
Al concluir los minutos de juego, salió tranquilo, con la mirada en serena y la frente en alto. Unos segundos después del pitazo de Ricardo Zelaya y a darle las felicitaciones a JC, su contrincante.
El DT no cambió las palabras de molestia con su grupo por las fallas que se cometieron y que provocaron que hoy no celebrara el ser campeón.
“Fallamos en los goles, Marlon no llegó a cubrir y eso nos desbalanceó”.
El profe no quería hablar mucho, prefería dar datos de lo que había sucedido en el campo. Unos segundos después y luego de varias interrogantes declaró: “Olimpia fue un buen rival, ganó y lo hizo bien, solo eso puedo decir”, aseguró.
Con la medalla del segundo lugar en la mano, una que segurito no querrá colocar donde reposan aquellas de primeros lugares con Motagua y hasta un campeonato centroamericano, se marchó a los camerinos.
Su equipo es subcampeón y dejó en el aire la enorme sensación de que pudo ser más.