Argentina
Argentina conquistó la noche del sábado tres puntos de oro en su afán por clasificarse al Mundial de Sudáfrica-2010, al vencer a Colombia 1-0 con un gol providencial de Daniel 'Cata' Díaz, que sacó como un conejo de la galera cuando estaba a merced de su rival.
El gol de Díaz puso a la selección que conduce Diego Maradona en forma transitoria como tercero en las eliminatorias sudamericanas, detrás de Brasil y Paraguay, tras un áspero encuentro en el estadio Monumental, en una fría noche del invierno austral y un estado del campo nada adecuado.
Unos 2,000 colombianos, que agitaban sus banderas tricolores y cantaban estribillos sin descanso, le plantearon un entusiasta duelo de hinchadas a casi 50.000 argentinos, decepcionados al no poder gozar con las mejores luces de Lionel Messi, candidato este año a ser el mejor del mundo con el FC Barcelona.
La escuadra colombiana sigue relegada en la mitad de la tabla, pero tanto se habló de que la escuadra del DT Eduardo Lara desplegaría un esquema ultraconservador, especulando con un empate, que más de uno tuvo que guardarse las predicciones en el archivo.
Colombia sorprendió con sus movimientos en bloque, con hombres que se asistían mutuamente como un batallón solidario para recuperar el balón y lanzándose al ataque con velocidad a todo vapor.
Era tan difícil encontrar una pieza floja en el aceitado y fervoroso andamiaje colombiano como fácil descubrir en Argentina tantos talones de Aquiles, flancos vulnerables y cotizadas estrellas mundiales convertidas en una sombra.
Un jugador que construyó su titánica epopeya fue el volante Vladimir Marín, rueda de auxilio de contención en el centro de la cancha y astuto explorador de espacios vacíos en una defensa albiceleste que hacía agua y, para colmo, el nivel le llegaba al cuello por el ala de Fernando Gago y Daniel 'Cata' Díaz.
Amte el estupor de los argentinos, cuyo sueño de poner a Colombia contra las cuerdas se convertía en pesadilla alrededor del arco propio, Marín lo dejó a Wason Rentería sólo frente al indefenso Mariano Andújar, pero el delantero también pareció asombrado y le entregó la pelota al arquero en las manos.
Andújar, en mala noche para debutar en partidos oficiales, había dado un rebote peligrosísimo dentro del área, con manos de papel, tal vez superado por los nervios, y Radamel Falcao García le hizo estremecer las manos con un misil de media distancia.
Pero si algo faltaba para ponerle un broche de perlas a los contragolpes colombianos fue el tiro penal que el árbitro boliviano René Ortubé le negó a Colombia, cuando Jonás Guitérrez, un batallador infatigable que disimulaba las falencias de sus compañeros, volteó a Camilo Zúñiga dentro del área.
Fabián Vargas anulaba al encumbrado Lionel Messi, quien sólo mostró aislados relámpagos de su genio y talento, mientras que Mario Yepes y Cristian Zapata componían una pareja de gladiadores en el fondo de la defensa colombiana.
Luis Amaranto Perea y Freddy Guarín se las arreglaban con eficiencia para sujetar los arranques de toro embravecido de Carlos Tevez y Agüero no encontraba el tiempo y el espacio para asociarse con Messi, hasta ser reemplazado a raíz de una lesión por Diego Milito.
Pero la clave para analizar la pobreza franciscana y el rendimiento anodino de Argentina era la ausencia de un conductor estratégico, de un armador, de un organizador talentoso, rol que lejos está de poder cumplir Juan 'Brujita' Verón.
La palabra injusticia podía usarse cuando Díaz encontró servido un córner de Verón que peinó sin desviar Yepes y la mandó al fondo del arco con un toque fuerte y alto alto a quemarropa con cara interna del botín derecho.
Y el resultado le daba la razón, pero lo que casi nadie esperaba era que Colombia mantuviera la intensidad en el ataque, con profundidad, a veces sin poder plasmar las entradas a toda vela de Rentería y Falcao García.
Hasta Zúñiga, en una aparición fantasmal en el área argentina, tuvo a Andújar a su merced pero tiró el balón a la tribuna.