Honduras
Ni el Lobo aulló con la potencia del caudillo de la Selección Nacional ni el Cheyo marcó diferencia en la media del El Salvador.
Amado Guevara fue intermitente, su labor fue más de marca que de creación y tuvo pocas opciones de gol y cuando las tuvo las desperdició.
La principal del capitán hondureño fue la misma jugada donde Carlos Pavón sentenció el juego: el Lobo se quitó marcas y sacó un remate de izquierda que el portero visitante dejó suelto para que llegara la Sombra Voladora para definir.
Tuvo otra clara en la segunda mitad, sin marcas y solo, el portero frente a él, la desperdició miserablemente cuando todo parecía sentenciaba el 2-0.
Por su parte el capitán salvadoreño, Eliseo Quintanilla, apareció también por momentos.
El Cheyo tuvo mayor proyección en la mediacancha salvadoreña y cuando tomaba la pelota le dio mayor madurez al ataque de la visita.
Quintanilla tuvo sus mejores opciones de pelota parada, pero su especialidad no funcionó en el Olímpico.
El duelo quedó parejo con los dos jugadores que no mostraron sus reales cualidades como líderes.