Escriba su mensaje para el Pato">
Honduras
Lo veo y casi no lo puedo creer. Ha perdido varias libras, está enfermo pero la fe la tiene intacta y cada vez más grande.
Estamos en la residencia de los Costa. Denilson se está tomando una ducha y su esposa Yorlenni nos atiende.
Enseguida baja Narlin de Cabrera y nos dice: “Dentro de unos momentos baja Orbin, solo tengo que llevarle algo” dice.
Minutos después baja. Le dicen el Pato, jugó en Real España, Olimpia, Marathón y Vid. Cuando apenas era un cipote consiguió su mayor orgullo: clasificó con la H al mundial de Qatar.
Ahora tiene 32 años y una mala noticia que darnos: “Estaba en los Estados Unidos, me dedicaba a la carpintería los días de semana y los sábados y domingos jugaba fútbol en ligas burocráticas donde estamos los retirados del fútbol, o bueno, a los que nos retiran porque yo no quería hacerlo ja, ja, ja”, dice.
Unos minutos después cuenta una anécdota: “Quería seguir en el Vida pero me decían que solo querían jugadores jovenes. Yo insistí pero fue en vano. Por eso me fui a trabajar a los Estados Unidos” dice.
Orbin está muy delgado, tiene la mirada triste, los brazos sin fuerza pero el corazón intacto.
“Estaba trabajando cuando empecé a sentir un fuerte dolor en el abdomen. Seguía y seguía y entonces me preocupé. Inmediatamente fui al médico, me hizo varios exámenes pero no salía nada” dice.
A los días le realizaron una tomografía que reveló la terrible noticia: “La tomografía reveló que tenía una anomalía y el médico me dijo que no era bueno y que tenía que estar en observación.
Yo me preocupé mucho y ahí decidí regresar a Honduras para ser tratado”.
Para ese entonces, Orbin pesaba 154 libras, ahora tan solo pesa 124.
La historia siguió así: “Dejé de trabajar porque el dolor comenzó a ser más fuerte. Casi ni dormía porque el dolor era terrible...” dice.
Su sonrisa no se desvanece.
Me está contando que tiene cáncer, es en el riñón y nada de eso le apaga el rostro.
Denilson Costa ha decidido traérselo a Tegucigalpa para que sea tratado con un médico de muy buena fama.
“Tomamos la decisión de venirnos a Tegucigalpa porque el médico que me tratará tiene muy buena fama y ha trabajado con casos extremos.
Desde que llegué donde él me sentí bien”, ha dicho.
A su lado está Narlin, su esposa. Tiene un rostro de paz increíble.
La acompaña Yorlenni, mujer de fuego, esposa de Denilson y quien se ha convertido en la mano derecha de la pareja.
Los hijos del matrimonio Cabrera se han quedado en el norte. Estudian y hasta hace poco se dieron cuenta que papi está en la historia del fútbol nacional.
“Mis hijos me dicen que me recuperaré. Hace muy poco mi niño, de tan solo 7 años, me dijo que no sabía que yo fui al mundial de Qatar ja, ja, ja.
Se lo dijo un compañero de la escuela, le dijo que apostaran a que yo había jugado en la selección y apostaron ja, ja, ja”.
Le pregunto que por qué nunca le había dicho.
“Es que yo lo he dejado a él que se de cuenta. Cuando yo estaba en los Estados Unidos me decía que me viniera, que yo había jugado en la selección y que podía hacerlo ahora.
Me dijo que Rueda me conocía y que me iba a dejar jugar en la selección”, cuenta.
Tiene una enorme sonrisa en la cara... pero de repente la nostalgia lo invade.
“Guau, son cosas que a uno lo motivan, mi hijo me da fuerza. Quiero verlo crecer, quiero luchar, quiero estar con él cuando crezca, quiero enseñarle muchas cosas... yo creo que este momento es especial y crucial en nuestra vida.
Quiero que mi hija de doce años, que atraviesa una etapa difícil de la adolescencia, la pase y que yo pueda estar ahí con ella y que mis hijos crezcan a mi lado, curarme y decirles que Dios es poderoso.
Se que Dios me llevará a un lugar seguro y firme” y las lágrimas se nos salen a todos.
Las ocultamos pasándonos el dedo por la mejilla. Las borramos rápidamente y proseguimos...
Ya hay apoyo...
Hablemos claro. Orbin necesita de la ayuda de todos nosotros.
A partir del lunes estará interno en el Hospital San Felipe. El fútbol no ha dejado nada para subsistir. Y con esta circunstancia la familia urge de apoyo.
“El médico ha sido muy claro conmigo. Necesito medio millón de lempiras para realizarme las quimioterapias que deben empezar desde ya porque temprano es mejor”, cuenta Orbin.
El martes hubo una llamada especial que comenzó a mover las montañas.
“Me habló Mani Suazo” dice Narlin, esposa de Orbin. “Me dijo que los seleccionados me querían ver y que tenían algo especial para nosotros”, relata.
“Creo que se sacaron todo lo que andaban, les agradezco mucho”, dice Orbin.
Rambo le envió estas palabras: “Me mandó a decir, loco curate, estaremos pendiente de vos. A ese loco lo amo ja, ja, ja, sus palabras me pusieron alegre” .
Ya han pasado dos horas y seguimos charlando. Orbin está rodeado de fe y esperanza que dan ganas de quedarse charlando con él.
La casa comienza a oler a comida. Yorlenni y Narlin están cocinando. Orbin, está sentado en el sofá, viste una camisa roja y un pantaloncillo deportivo. Su lucha comienza el lunes con la quimioterapia.
El cuerpo de Orbin está listo; su espíritu, como el de un guerrero.
No estarás solo Orbin, porque todos los que te han visto en las canchas estarán espiritualmente con vos. “Se que todo saldrá bien” me dice con ese rostro de optimismo que carga desde el día que se enteró y le creo...
* La cifra: 500,000 Lempiras es lo que necesita Orbin Cabrera para cumplir con las quimioterapias que le urgen. Vos podés ayudar.
* Si tenés voluntad podés abocarte a BAC-BAMER y depositar tu muestra de cariño a la cuenta 200262996. Orbin estará en el Hospital San Felipe.