Honduras
El paciente de la cama número uno de la sala de Oncología de hombres del hospital San Felipe tiene visitas a cada momento.
Al resto de pacientes se le sale una enorme sonrisa de la cara cuando ve desfilar cámaras, micrófonos, grabadoras y periodistas que han iniciado la campaña de ayuda.
A pesar del ambiente infestado de olor a quimioterapia, aquí nadie pierde la sonrisa y mucho menos la esperanza.
Ese paciente de la cama número uno se llama Orvin Cabrera, ajeno a escenarios como este, ahora es el que encabeza la escena.
“Estoy confiando en que si estoy aquí es porque Dios me tendrá luego testificando en un estrado de su magnífico poder”, manifestó el Pato Cabrera con una enorme sonrisa en el rostro.
Unos minutos después de mucha plática y la visita de uno de los médicos que encabezará la recuperación de Orvin, por cierto, hermano de Astor Henríquez, llegan las visitas que Orvin estaba esperando.
Son Nayelhy, de 12 años, y Orvin Asiel Cabrera, de 7, hijos de la pareja quienes llegaron a la capital para ver a su papá.
“Lo extrañaba mucho, tenía mucho tiempo sin verlo”, dijo Orvin Asiel. El pequeño es idéntico a Narlin, esposa de Orvin. Es zurdito y juega a la pelota igual que papá.
En la casa ha quedado olvidada, por los momentos, la pelota con la que Orvin, el mundialista, enseñó a su hijo.
“Quiero que mi papi se mejore para que juguemos fútbol, lo extraño mucho”, agregó. Nayelhy, toda una señorita, se sienta a un lado de papá, le da un beso en el rostro y le dice que todo estará bien.
“Mi papi se va a curar porque cuando yo esté grande y me case, él será el que me va a llevar al altar...” las palabras de la niña tocan el corazón de Narlin que derrama unas cuantas lágrimas.
Se las seca rápidamente con la mano y le dice: “Así será hija, tu papi se va a sanar”.
Todos lo quieren...
Como les dije al inicio, el paciente de la cama uno es el más querido, los médicos le han dicho que será un emblema para todos los pacientes que no tienen voz tan audible como la suya.
“Espero que la gente conozca que no solo yo necesito ayuda, sino todos los que estamos aquí”, explicó mientras voltea a ver a todos los que descansan en las otras camas esperando la llegada de la quimioterapia.
La ayuda será fuerte
Una visita estaba a punto de llegar, pero al final no se concretó: “Wilmer Velásquez te manda saludos negro”, le cuenta Narlin a Orvin, “pero tuvo que ir a la fisioterapia y no pudo venir”.
Orvin sonríe mientras escucha la otra buena noticia. “Tenemos preparada una maratón en la calle con botellones, queremos que la gente que no ha podido ayudar tenga la facilidad de hacerlo”, afirmó Narlin. Esto apenas comienza. Con ayuda de todos, el cáncer tiene que ser vencido.
* Para que no se te olvide, podés colaborar a la cuenta de BAC 200262996 y mandar tus mensajes de apoyo a la familia al celular 99099603 de Narlin Cabrera, esposa del Pato Cabrera.