Honduras
Marathón conquistó un triunfo sufrido y doblegó por la mínima a un Platense, que dominó a placer la segunda mitad, pero que nunca pudo definir las oportunidades que creó para emparejar el marcador.
El solitario gol cayó en los pies de Fernado Castillo, que dio un importante triunfo a los Verdolagas que se mantienen invictos en el torneo y ubicados como sublíderes.
Si el fútbol fuera de merecimientos, Platense mereció más, pero simplemente no fue su tarde noche y Marathón se aprovechó de la debilidad del ataque platensista.
En la primera mitad se pudo ver un juego cerrado, con dos equipos buscando el error del contrario, donde el balón se paseaba de un lado a otro, pero sin tener la profundidad para crear peligro al arco rival.
El visitante tuvo un poco más de ambición y por varios minutos se atrevió a atacar a los porteños tratando de desequilibrar el marcador y así administrar el ritmo del juego.
Marathón siguió tocando la puerta de Kerpo de León y a los 24 minutos logró vencer al meta platensista por intermedio de Brown, pero la jugada fue anulada por posición adelantada del ariete.
No pasó mucho tiempo para que los visitantes tuvieran su revancha y fue Fernando Castillo el que aprovechó una pifia de la defensiva, que no pudo cortar un centro, y de pierna derecha cruzó a Kerpo que, a pesar de su estirada, no pudo contener el fogonazo del mediocampista Verdolaga.
Platense quiso reaccionar, pero ni el beliceño Róchez ni Adán Ramírez pudieron desequilibrar la bien parada zaga sampedrana.
Apretó... pero no pudo
Platense arrancó como una tromba y sometió al Marathón y lo metió en su propio marco.
A los 47 minutos de tiempo corrido, un latigazo desde unos 30 metros de Bany Lozano resultó en una lanzada espectacular del meta uruguayo, que la mandó al tiro de esquina.
No había pasado ni un minuto cuando nuevamente Lozano cobró un lanzamiento directo que con las uñas fue desviado por el cancerbero Obelar, que se erigió como héroe pues estuvo presente en las jugadas más apremiantes de los Tiburones.
Los porteños se adueñaron por completo del partido, mientras que Marathón no encontraba la manera de sacudirse el dominio de los locales.
El balón se mantuvo en el área de los sampedranos, pero Platense nunca pudo dar la estocada final.
Los locales se quedaron con un hombre menos tras la expulsión de René Moncada, que le dio un codazo al Pescado Rodríguez a los 83 minutos de tiempo corrido; además, el técnico Verdolaga fue extrañado de la cancha por fuertes reclamos a la terna arbitral.