Honduras
Ahora ni siquiera 90 minutos de paz podemos tener en este país.
La pelota se manchó ayer por la noche en las afueras del Nacional. Lamentablemente dos personas -uno no era de la barra- murieron por impacto de bala tras el derbi capitalino.
Otras dos personas fueron operadas en el Hospital Escuela y al menos 17 heridos dejó el terrible suceso.
Génesis de lo reprochable
Amparados en la situación política que atraviesa el país, muchos inadaptados sociales que prometen paz para salir en las páginas de un periódico, provocaron un derramamiento de sangre.
Todo comenzó cuando fueron abiertos los portones del coloso capitalino. La Ultra Fiel salió a la calle conocida como La Huaca -Los Revolucionarios salieron 10 minutos antes- con armas en manos y comenzaron a abrir fuego en contra de los miembros de la Policía Nacional Preventiva.
El pánico cundió en los aficionados comunes y corrientes y, durante unos 15 minutos, las balas de armas automáticas de corto y largo alcance salieron de un lado a otro, mientras los uniformados trataban de desperdigar la masa de la Ultra Fiel mediante bombas lacrimógenas que fueron regresadas por estos.
Entonces, los hinchas comunes buscaron auxilio en la sede del Cuerpo de Bombero, donde fueron auxiliados y los heridos trasladados al hospital Escuela, donde algunos fueron incluso intervenidos quirúrgicamente.
Óscar Triminio, vocero del cuerpo de Bomberos, confirmó que “en las salidas se enfrentaron con armas de fuego los miembros de esta barra con la Policía. Al menos seis personas llegaron con disparos en sus cuerpos, dos de ellos en las piernas y dos en sus órganos vitales”, (cuello y pecho, según confirmó Zona en el centro asistencia).
Posteriormente los miembros de la barra fueron arrinconados en el Cerro Juan A Laínez, donde continuó el enfrentamiento.
El saldo final fue dos muertos, 18 heridos (5 en ortopedia y 11 de cirugía) y 300 detenidos. Y de esta lamentable forma, nuestro fútbol se está muriendo.
Dos muertos fue el saldo en el clásico
Se ufanan de ser la mejor y más grande barra, pero cada día se parecen más a una escuela de sicarios. Dos personas fueron muertas “en el nombre del fútbol”. Jorge Edgardo Cruz Sierra (35), ingeniero industrial que sacaba maestría en la UTH y residente en la colonia San José de la Peña fue el primero en perecer, por un disparo en el cuello.
“Mi hijo no era parte de la barra, solo salía del estadio y al parecer fue herido por los policías que dispararon sin ver”, dijeron sus familiares en la morgue capitalina. El segundo en perder la vida fue el miembro de la Ultra Fiel, Víctor Samuel Alméndarez de 17 años, residente en la Colonia Villa Nueva, quien falleció por un disparo en el abdomen. Todo ocurrió cuando al menos unos 600 integrantes de esta barra abrieron fuego en contra de la Policía Nacional Preventiva, lo que dejó además a muchos heridos, y entre los que Zona pudo identificar se encuentran: Júnior Raudales (17), herida en la cabeza; Óscar Corea (17) herida en el brazo; Carlos Fuentes (17), herida en el abdomen; Francisco García (44), herida en el abdomen e Isaías Andino (41) con herida en la pierna.