España
El Real Madrid va cogiendo forma, se va pareciendo a la imagen que quiere Manuel Pellegrini de este equipo.
Contra el limitado equipo noruego Rosenborg, ofreció un recital de pegada, virtud que siempre ha acompañado a este club, pero mostró, además, un dominio del juego, del ritmo y una capacidad para asociarse y generar fútbol como hacía tiempo no se veía en el Bernabéu.
Si a la contundencia en el remate es capaz de sumar un juego brillante, éste será, sin duda, un Madrid para soñar. Porque a este conjunto siempre se le exigirá, y más a este grupo que dirige Pellegrini, que las victorias y los títulos estén adornados con un fútbol elegante, de calidad.
La defensa adelantada y la presión serán señas de identidad de este grupo, que en ocasiones abusa del toque y convierte su juego en algo demasiado barroco. Pecado venial sin duda y totalmente perdonable y entendible cuando coinciden en el mismo equipo futbolistas como Xabi Alonso, Kaká, Cristiano o Benzema.
El capitán Raúl aporta goles, entrega, sacrificio, carácter ganador, esa profesionalidad antes mencionada y su comportamiento es irreprochable, pero se mueve a una velocidad menor que el resto.
Y para aportar el equilibrio, la calma, el orden y levantar la primera barrera defensiva, siempre están Xabi Alonso y Lass. Roban sin descanso, más el francés, y entregan el balón con sentido y criterio, más Xabi, que combina el pase en largo y el toque en corto con la naturalidad de los grandes mediocentros.
Y de vez en cuando se dejan ver por el área contraria, como hizo Lass para firmar el golazo de la noche. Un tiro desde fuera del área que se coló por la escuadra. Otro partidazo del francés, quien llegó como actor secundario y al que ya nadie discute su protagonismo.
Los goles Blancos
El juego de toque y de filigrana que ofreció el Madrid en el primer tiempo le permitió sentenciar el partido con tres goles en apenas un cuarto de hora. Entre el minuto 12 y el 27 convirtió tres tantos, los dos últimos de especial belleza. Comenzó a desnudar a la defensa noruega Benzema, que aprovechó un buen pase de Marcelo para revolverse en el área y batir por bajo al portero.
Llegó después el golazo ya relatado de Lass y, sin apenas tiempo para celebrarlo como se merecía, el Bernabéu cantó el tercero después de un zurdazo espectacular de Benzema. Se quiso sumar a la fiesta Arbeloa, que pasó más tiempo en la posición de extremo que en la de lateral y estrelló un balón en el poste.
Pero el momento más emotivo del partido estaba reservado para Van Nistelrooy y Diarrá, que reaparecieron después de muchos meses lesionados y se llevaron la gran ovación de la noche.
* El Real Madrid debuta el sábado en el Santiago Bernabéu con el Deportivo, en el inicio de la Liga de las Estrellas.