Honduras
Es una tarde opaca, pero la enorme sonrisa de Lucielle y la fe de Lucía nos contagia. Es la casa Guevara-Aragón, hogar del capitán de la H. Papá no está en casa y Lucielle lo extraña. Lucía, como siempre elegante, permite que todos entremos al hogar del Lobo y conozcamos los sueños mundialistas de toda una familia.
¿Cómo se viven los últimos partidos de la hexagonal en la casa Guevara-Aragón? Lucía deja escapar un enorme suspiro y enseguida responde: "Bueno, siempre hay nervios, eso es inevitable, pero a la vez hay confianza y fe de que el objetivo se logrará. Con Amado siempre lo hablamos y decimos que estamos cerca de conseguir el pase al Mundial. Desde el inicio de la hexagonal hemos ido tachando en el calendario los juegos que van pasando.
¿Qué consejos le da a Amado antes de que inicien los juegos?
Con la última persona que habla Amado es conmigo, siempre me llama una hora y media antes de que comience el juego. Siempre hablamos lo mismo; primero hacemos una oración, le pido a Dios que cuide su integridad y que todo le salga bien y ante todo que no pelee. Y antes de colgar le digo que por favor anote goles.
Y hablando de goles, ¿cómo se vivió el tercer gol del sábado, el de Amado?
Fue una emoción increíble, yo lloré y le di gracias a Dios porque era la recompensa de un sacrificio. Es que el trabajo de Amado no tiene tantas recompensas como las que tiene un delantero, que siempre tiene opciones a anotar. Nosotros en mi casa gritamos y lloramos de la emoción cuando vimos su gol.
¿Qué les dijo cuando les habló al final del partido?
Primero te cuento que hablamos antes de que comenzara el juego de ayer -sábado-, le puse al teléfono a Lucielle y ella le dijo "papá", pues luego yo le dije que Lucielle no quería que la viniera a recoger sin un gol, y al final del partido lo primero que me dijo fue que ahí estaba el gol que le había prometido a la bebé. Fue bello.
¿Cómo es la semana previa a un encuentro para la esposa del capitán?
Lo primero es que soy muy comprensiva, tengo que entender que él no puede estar pendiente del teléfono y que nuestras llamadas tiene que ser breves, pero ya estoy acostumbrada.
¿Qué tanto habla Amado del Mundial?
De cierta forma él tiene la fe de que vamos a ir, no nos lo ha prometido, siempre me dice que estamos a un punto, pero no se relaja. Me asegura que hasta que lo tenga nos dedicará ese Mundial. Casi no se habla de eso, sí me dice que está emocionado, pero prefiere que no hablemos de eso.
¿Qué harán cuando se consiga el pase al Mundial?
Ya prometimos que iremos a la iglesia y luego, planificar lo que viene.
* "Estamos confiando en que se llegará a la meta. Hemos ido de victoria en victoria y eso tiene emocionado a Amado. La familia lo apoya".